18 de febrero de 2018

EL MOVIMIENTO EN LA PSICOTERAPIA

Rick Guest. Royal Ballet


La construcción y cruce de un puente entre la conciencia y lo inconsciente:

Son muchas las  aplicaciones del movimiento en la psicoterapia.  Existe un gran abanico de técnicas, métodos y modelos, según las diferentes concepciones teóricas y sobre todo, según los terapeutas y sus estilos.   Mi construcción se basa en un proceso muy íntimo al irme despojando de lo ajeno e ir acercándome a formas más genuinas de movimientos y de práctica clínica.  Ha sido una escucha prolongada de las voces de mi cuerpo y una exploración de los territorios de mi vida psíquica de la mano de la psicología analítica, junto con la observación de los pacientes y sus vivencias.

En el análisis Junguiano por ejemplo, se aplica el movimiento como una forma de imaginación activa, método desarrollado por Jung para establecer contacto con los contenidos del inconsciente mediante practicas expresivas como la escritura, poesía, el trabajo con  la arcilla, la escultura, el dibujo, la pintura o la danza; facilitando la activación de la función trascendente.[1]

De esta manera, el movimiento utilizado en psicoterapia no es sólo una vía catártica, es un Puente, un medio que permite relacionar, comunicar, los contenidos del inconsciente y la consciencia.

Un puente es un espacio para transitar, para ir de un extremo a otro, acercando los opuestos; comunica y permite la comunicación entre polaridades.  Esta es una labor continua en la psicoterapia.  Por este espacio y camino de enlace pueden transitar entonces, sueños, síntomas, fantasías, recuerdos, toda la gama de emociones, imágenes, conflictos e inspiración.  Estos contenidos van y vienen, es decir, emergen del inconsciente acercándose a la consciencia, se simbolizan en gesto, vibración, respiración, pero también la consciencia se acerca a los sustratos más profundos de la psique alimentándose de éstos para ampliarse, expandirse, generando nuevas actitudes ante la vida y en muchas ocasiones, creatividad puesta al servicio del alma propia y del mundo.  Es de alguna manera, como si a través del movimiento pudiéramos activar una memoria del eslabón existente entre lo tangible y lo intangible, entre lo imaginado y lo concreto.  Muchas personas parecen no necesitar de movimiento para ingresar en esos planos de unidad o para abrirse a su inconsciente, con la imaginación les basta o con otras técnicas expresivas; en mi caso, he encontrado en la labor con el movimiento un cauce apropiado para el constante fluir de la energía psíquica que se hace símbolo en el alma y vitalidad en el cuerpo físico.

Recuerdo por ejemplo una mujer que durante una sesión de trabajo me dijo:

 -"siempre pensé que era muy sedentaria, que no necesitaba sino de las ideas en mi mente para estar en el mundo, ahora con este movimiento (refiriéndose a una forma de "pararse" encontrada durante la terapia) siempre recuerdo que esas ideas son la misma energía circulando por mi cuerpo y la que me motiva a levantarme en las mañanas".


Moverse, danzar en  psicoterapia para expresar y expresarse a través del inconsciente, hacer énfasis en escuchar ese movimiento y sentirse EN movimiento  es un proceso que  vincula  la consciencia de estar vivos , la capacidad para responder en el mundo exterior, y a la vez reconocer y relacionarnos con esas fuerzas que, palpitando desde el interior,  tienen mucho para  decirnos.

La  imaginación activa a través de movimiento posibilita ir al encuentro de esa interioridad, permite la profundidad en la experiencia corporal acercando también  las forma del cuerpo físico con el cuerpo psíquico, con esa conformación de imágenes y emociones  alrededor de una identidad.

Lillian Bassman


Construir este puente poco tiene que ver  con arduos esfuerzos  físicos o con el aprendizaje de movimientos estereotipados, todo lo contrario, es más una atención y receptividad continua para ser testigos de la emergencia del movimiento y emprender una relación psicológica con el cuerpo, concebido no como una máquina, ni  un instrumento, sino como una topografía del alma.

Esta enorme dificultad de experimentar conscientemente el cuerpo físico y conectar el cuerpo psíquico se me hacía muy evidente cuando impartía clases de danza a mujeres interesadas en aprender una forma de baile.  Sus cuerpos muy desconectados de la sensación, narraban historias que su ego consciente no quería contar y en muchas otras ocasiones sin proponérnoslo, emergían emociones muy distintas a la alegría generalmente asociada a la danza; el cuerpo emocional pedía a gritos una forma de expresión,  un contenedor vital para tanta alma.

Así fue cambiando mi interés sobre el mundo de la danza paralelo a mi formación como psicóloga y mi propio proceso terapéutico; pasé de enseñar técnicas  y pasos de baile a Escuchar, Recibir y Atender los movimientos del alma.   Fui construyendo mi puente, suficientemente sólido para sostenerme frente al abismo del no saber del inconsciente y suficientemente amplio para recorrer a través de  diferentes ritmos los  movimientos de la existencia, con vitalidad  y paso a paso.

Son muchos los bailarines, terapeutas, coreógrafos, pioneros y maestros en el arte de curar a través del movimiento que han contribuido con sus vidas y obras a la creación de este puente que deviene en umbral y camino:  Isadora Duncan, Doris Humphry, Anna Halprin,  Jill Sonke Henderson, Rudolf Laban, Gabriell Roth, Mary Whitehouse, Joan Chodorow, Marion Woodman, Carolyn Grant Fay.  Con ellos he aprendido que en el corazón de la cultura está la danza, en el corazón de la danza está el movimiento, y en el corazón del movimiento está la vida.

Serie: De la primera posición al infinito. angelinaphoto


ÁNGELA P. RAMÍREZ C.

[1] "Función psíquica que surge de la tensión entre la consciencia y el inconsciente, y que mantiene su unión". Daryl Sharp. Lexicon Junguiano.

1 de febrero de 2018

¿Y QUIÉN ES LA LUNA?

Mujer que mira la Luna. Kasia Derwinska


Parece extraña la pregunta, pero es atinada en tanto nuestro satélite ha ejercido una enorme influencia sobre la tierra y la humanidad desde tiempos inmemoriales. Al plantearse la pregunta por el qué es, diríamos que es una roca; al plantearse la pregunta por el quién es, diríamos posiblemente, que es una diosa.

¿Es una roca?, ¿es una diosa?, ¿es un poema?, ¿es una forma de consciencia?. Todo eso y más, mucho más.  Debemos entonces citar a Aldous Huxley citando a Sócrates para abrirnos a tal multiplicidad:

"(…)Decir, con Sócrates, que la luna está hecha de sustancia divina, es estrictamente exacto. Porque no hay nada que impida que la luna sea una piedra y una divinidad".
(Aldous Huxley, meditation on the moon1931,The Oxford Book of Essays .Chosen and Edited by John Gross, 1991)





 angelinaphoto


¿Y quién es pues esa divinidad llamada luna y dónde se encuentra?.

La luna está en el cielo como satélite del planeta, orbita y afecta.  Está en la tierra en la agricultura, asociada a la medida de la fertilidad de mujeres y campos; una luna es un mes, una medida exacta para los ciclos de la tierra. Se encuentra su influjo en  las mareas y las aguas; en los ciclos fisiológicos de todos los organismos, animales y vegetales.

Sus ritmos y variaciones visibles para los humanos mucho más que otros cuerpos celestes, han conectado una noción de cambio y devenir en la mente y consciencia.  Está afuera, pero también está dentro de nuestros cuerpos.  Y siempre ha constituido un punto de referencia para la vida y la muerte, es decir, un tiempo psíquico y un espacio de proyección. Una atmósfera simbólica.



Girodet-El Sueño de Endymion 



Mama Quilla (Incas), Selene (Grecia), Chía (muiscas), Chandra (India), Maan Godin (África), entre otros nombres y mitos para la dama de la noche.  Ya sean sus representaciones  femeninas o masculinas, sus cualidades arquetípicas se han referido siempre a los aspectos más inquietantes y fluctuantes de la experiencia humana: las emociones, las transformaciones, la intuición, la magia, la muerte, los sueños, la inspiración, la locura, la mente inconsciente en general.

La luna como símbolo:

Roca, diosa, medida o poema, la luna es, ante todo, un gran símbolo.  Como símbolo es polivalente, reúne y contiene opuestos, es decir, no puede ser ni buena ni mala,  Es, y sobre todo, posee energía, numen, poder y efecto persistente en nuestra psique.

La riqueza del símbolo lunar es enorme y compleja, además siempre suele presentarse asociado a otros motivos y contenidos como animales lunares (rana, lechuza, serpiente), objetos (los cuernos, la plata, la sangre), y elementos de la naturaleza de la cual hace parte y cuyos ciclos gobierna.  Pero sin duda es símbolo por excelencia del poder femenino, del tiempo cíclico femenino en el que solemos estar inmersos y durante el cual, al mirar la luna, podemos recordar: la permanente renovación, la eternidad y la inmortalidad en el cambio.

Ángela P. Ramírez C.
2018






18 de enero de 2018

ENTRE DIOSES, BAILES Y OJOS...LA HISTORIA DE LA MIRADA

El año pasado tuve la oportunidad de asistir a una exposición del fotógrafo Mat Jacob sobre la insurrección zapatista en México.  Imágenes impactantes, precioso registro sobre las peripecias y lucha del grupo indigenista mexicano de la mano de uno de sus reconocidos líderes: el subcomandante Marcos, personaje misterioso, reconocido también por sus dotes y escritos literarios, como el de "los relatos del viejo Antonio" en donde me encontré con esta joya que les compartiré a propósito de la habilidad, ejercicio, posibilidad y necesidad de aprender a Mirar.

Mat Jacob
El viejo Antonio nos narra la historia de la Mirada desde el momento en que los grandes dioses no dejaron claro, "no dejaron dicho" que los ojos eran para mirar y los primeros hombres entonces no sabían mirar, hasta que entre baile y baile, juerga y juerga, tumbo en tumbo, chocaron hombres con hombres y hombres con dioses en caos indiferenciado hasta que se acabó la fiesta y fue necesario enseñar y aprender a mirar. 

Es un relato sencillo, profundo, con tiempo mítico y muy psicológico sobre la cualidad diferenciadora del mirar.  La reflexión sobre qué es mirar, cómo y a quién miro, qué se lleva mi mirada y de qué me hago responsable cuando me miro a mí mismo, da cuenta del ejercicio humano de la consciencia y la capacidad de valorar y respetar aquello que se mira. Lo otro, el otro.  Los primeros y grandes dioses en su perfecta inconsciencia no enseñaron a mirar sino hasta que los hombres irrumpieron en su fiesta.

Me pregunto si sí hemos aprendido a mirar, si nuestros ojos pueden abrirse a otras miradas y multiplicidades antes de chocar con lo no visto, no comprendido, no conocido.

 Acá les transcribo el texto que espero miren y gocen con buenos ojos:


"Mira Capitán, hubo un tiempo, hace mucho tiempo, en que nadie miraba…

No es que no tuvieran ojos los hombres y mujeres que se caminaban estas tierras. Tenían de por sí, pero no miraban. Los dioses más grandes, los que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí habían nacido muchas cosas sin dejar mero clarito para qué o por qué o sea la razón o el trabajo que cada cosa debía de hacer o de tratar de hacer. Porque de que cada cosa tenía su por qué, pues sí, porque los dioses que nacieron el mundo, los más primeros, de por sí eran los más grandes y ellos sí se sabían bien para qué o por qué cada cosa, eran dioses pues.

Pero resulta que estos dioses primeros no muy se preocupaban de lo que hacían, todo lo hacían como fiesta, como juego, como baile. De por sí cuentan los más viejos de los viejos que, cuando los primeros dioses se reunían, seguro tenía que haber una su marimba, porque seguro que al final de sus asambleas se venían la cantadera y la bailadera. Es más, dicen que si la marimba no estaba a la mano, pues nomás no había asamblea y ahí se estaban los dioses, rascándose nomás la barriga, contando chistes y haciéndose travesuras.

Bueno, el caso es que los dioses primeros, los más grandes, nacieron el mundo, pero no dejaron claro el para qué o el porqué de cada cosa. Y una de estas cosas eran los ojos. ¿Acaso habían dejado dicho los dioses que los ojos eran para mirar? No pues. Y entonces ahí se andaban los primeros hombres y mujeres que acá se caminaron, a los tumbos, dándose golpes y caídas, chocándose entre ellos y agarrando cosas que no querían y dejando de tomar cosas que sí querían. Así como de por sí hace mucha gente ahora, que toma lo que no quiere y le hace daño, y deja de agarrar lo que necesita y la hace mejor, que anda tropezándose y chocando unos con otros.

Salvador Dalí
O sea que los hombres y mujeres primeros sí tenían unos sus ojos, sí pues, pero no miraban. Y muchos y muy variados eran los tipos de ojos que tenían los más primeros hombres y mujeres. Los había de todos los colores y de todos los tamaños, los había de diferentes formas. Había ojos redondos, rasgados, ovalados, chicos, grandes, medianos, negros, azules, amarillos, verdes, marrones, rojos y blancos. Sí, muchos ojos, dos en cada hombre y mujer primeros, pero nada que miraban.

Y así se hubiera seguido todo hasta nuestros días si no es porque una vez pasó algo. Resulta que estaban los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los más grandes, haciendo una su bailadera porque agosto era, pues, mes de memoria y de mañana, cuando unos hombres y mujeres que no miraban se fueron a dar a donde estaban los dioses en su fiestadero y ahí nomás se chocaron con los dioses y unos fueron a dar contra la marimba y la tumbaron y entonces la fiesta se hizo puro borlote y se paró la música y se paró la cantadera y pues también la bailadera se detuvo y gran relajo se hizo y los dioses primeros de un lado a otro tratando de ver por qué se detuvo la fiesta y los hombres y mujeres que no miraban se seguían tropezando y chocando entre ellos y con los dioses. Y así se pasaron un buen rato, entre choques, caídas, mentadas y maldiciones.

Ya por fin al rato como que se dieron cuenta los dioses más grandes que todo el desbarajuste se había hecho cuando llegaron esos hombres y mujeres. Y entonces los juntaron y les hablaron y les preguntaron si acaso no miraban por dónde caminaban. Y entonces los hombres y mujeres más primeros no se miraron porque de por sí no miraban, pero preguntaron qué cosa es "mirar". Y entonces los dioses que nacieron el mundo se dieron cuenta de que no les habían dejado claro para qué servían los ojos, o sea cuál era su razón de ser, su por qué y su para qué de los ojos. Y ya les explicaron los dioses más grandes a los hombres y mujeres primeros qué cosa era mirar, y los enseñaron a mirar.

Así aprendieron estos hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocar con él, ni pegarlo, ni pasarle encima, ni tropezarlo.

Supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón. Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios. Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.

También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a sí mismos en las miradas de otros.

Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.

Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse".  (Relatos del Viejo Antonio.  Subcomandante Marcos).



Ángela P. Ramírez C.
2018


27 de noviembre de 2017

PELÍCULA: LA HORA DEL LOBO



LA HORA DEL LOBO
Suecia, 1968
Título original: Vargtimmen
Guión y dirección: Ingmar Bergman.
Intérpretes: Max Von Sydow, Liv Ullman, Gertrud Fridh, Georg Rydeberg.
Fotografía: Sven Nykvist.
Género:  Drama y Terror psicológico.

¿Quién no se ha pasado un buen tramo de alguna convulsa noche perseguido y asediado por imágenes fantasmagóricas y aterradoras?.

Los miedos más escondidos y los personajes más siniestros de la psique asaltan de tanto en tanto, y mucho más en períodos de crisis existenciales o creativas.  Este es el terrible drama que nos presenta esta película en la que el pintor Johan Borg desaparece luego de pasar una temporada con su esposa Alma en una casa situada en una isla apartada y tras ser abordados por unos personajes extraños que se diluyen constantemente entre la realidad y las alucinaciones del protagonista. 

El pintor, hombre perturbado e insomne es acechado por estos personajes, en principio admiradores de su obra y poco a poco devoradores del propio artista.  Estas escenificaciones son narradas a través del diario de Johan, leído por su esposa Alma. 



La película es bien exigente para el espectador dados los pliegues en el hilo argumentativo, pues se difumina el límite entre lo real y lo imaginado; acá se logra observar la gran influencia del expresionismo alemán en este tipo de obras, con el enorme acento puesto en la subjetividad y en esas otras realidades oníricas, valiéndose además de una estética contundente de blancos y negros.  Una fotografía magistral (Sven Nykvist) necesaria para componer y recrear atmósferas de soledades opresivas, escalofriantes, ambiguas, de una psique paranoica y en sufrimiento.

La luz y la sombra, la penumbra, los blancos saturados, el alto contraste, manifiestan todo el tiempo el territorio psicológico del personaje y el de su esposa quien se cuestiona, al igual que nosotros, si también es partícipe de esta pesadilla y en cuyos monólogos se va observando un telón de fondo asociado a los temas sobre la convivencia y el amor.

Estos retratos íntimos, álmicos, psicológicos, son logrados con unos excelentes primeros planos, la mirada y los silencios perfectamente interpretados por los actores, muy del estilo de Bergman.


La hora del lobo es esa hora de la noche en donde "si estás despierto tienes miedo y si estás dormido tienes pesadillas", es tan bien ese instante en donde se producen más nacimientos y más muertes.  Es la hora más oscura previa al alba y en esta película esa luz tenebrosa y tenue es exaltada con precisión, tanto desde el punto de vista formal y estético, como conceptual y simbólico.


Puedo comprender ahora un poco más el porqué se le llamaba a Bergman arquitecto de la luz.  Si se animan, se las recomiendo.

ÁNGELA P. RAMÍREZ C.

4 de noviembre de 2017

LA LUNA Y LOS SUEÑOS EN PSICOTERAPIA. LA LUZ DEL INCONSCIENTE

Agua de Luna.  Ángela P. 
Imagino un delicado haz de luz ingresando a través de una ventana.  Iluminando, tocando suavemente las pieles de dos almas en un encuentro especial, llamado terapéutico.  Un encuentro en el cual las dos almas se convierten en cuatro aspectos en relación:  dos aspectos conscientes o egos y dos contrapartes de profundidad inconsciente, muy desconocida, pero también en relación.  Y en este cuadro tipo Rembrandt, ¿cómo no imaginar a la luna dadora de ese rayo sutil que resalta las más interesantes formas y siluetas, poniendo a prueba la creatividad en ese juego complejo de luces  y sombras?

La luna con su amplitud simbólica me trae esta imagen de claro-oscuro familiar a los contenidos del inconsciente y a la presentación de esos contenidos en el espacio de la psicoterapia, en donde la luz de la consciencia no siempre se muestra como un nítido rayo de sol fulgurante (quizá fuese peligroso y poco duradero) sino como un halo de luz difusa y continua que va dejando ver... y revela esas formas y propósitos de un material tan esquivo y tan preciado en la vida psíquica como los sueños.

En la luz de la luna se encuentra la luz del sol, pero en su condición femenina, tenue. Suficiente y necesaria para la visión de lo  incomprensible de los sueños; además para tolerar la ambigüedad del cambio, la mutación de la personalidad, que se transforma tras el toque con la fuerza del sí mismo (centro y motor de la psique) durante un proceso terapéutico, y que se va observando en el mundo onírico. El tiempo y ritmo lunar acompaña la revelación de muchos sueños.

Los mensajes que traen los sueños son poco claros para la consciencia racional, apolínea y masculina, por eso en mi psicoterapia una actitud de luna creciente va acunando esos extraños cuentos nocturnos y, poco a poco, va llenándose de luz e iluminando suavemente la narración, la emergencia del símbolo y las asociaciones hasta llegar a la plenitud de algún nuevo aspecto de la personalidad a integrar y  a poner en acción en la vida cotidiana del soñante.  Tal actitud terapéutica podría definirse como femenina, receptiva, alquímica y transformadora, una actitud lunar. 

Pequeño soplo de Luna.  Ángela P.

En contenido y forma la luna está presente en los sueños, como símbolo de lo femenino inconsciente, con sus múltiples asociaciones a la fertilidad, lo cíclico, la vida instintiva, etc.,  y es como la luz que nos llega de ese oculto y creativo mundo. Los sueños más escabrosos contienen su dote de información para la vida si se les ubica a la luz de una buena consciencia, una consciencia que esté abierta y acepte lo desconocido.

Marie Louise von Franz analista Junguiana con una amplísima experiencia en interpretación de sueños lo escribía así:

"Todos nuestros sueños son críticos al principio; el inconsciente está lleno de impulsos y de factores de disociación, factores destructivos, y después si penetramos más vemos algo muy claro y lleno de sentido.  La iluminación puede provenir de ese lugar oscuro, es decir, si dirigimos sobre él el rayo de la consciencia, si lo calentamos con nuestra atención consciente, entonces de ello sale algo blanco, y eso sería la luna, la iluminación que proviene del inconsciente". (Alquimia.  Marie Louise von Franz.  Introducción al simbolismo.  Luciernaga 1991)

Es pues la luna generadora de sueños y perla brillante de los mismos.  Del inconsciente viene y al inconsciente  alumbra.  No nos "salva"  de lo desconocido, nos lo recuerda, nos lo presenta.  Es  guía en la entrada noche y regalo esperado del día.

Feliz luna llena de sueños y secretos  este noviembre.

Ángela P. Ramírez C.



22 de octubre de 2017

MOVIMIENTOS CIRCULARES-ESPIRALES



“En el quieto punto del mundo que gira.
No era carne, ni estaba sin ella;
Ni procedía de, ni iba hacia...
En el quieto punto, allí está la danza, pero ni detenida, ni en movimiento.”
T. S. ELLIOT

LA CONSTANTE EN LA NATURALEZA.

Hay algo especial en los movimientos circulares, todas las danzas los desarrollan, hasta el ballet más riguroso posee unos esplendidos giros, la pequeña bailarina dando vueltas sin cesar en la caja de música es recuerdo de muchos… el silencio de los giros del derviche...semejante al de los cuerpos celestes en el cielo. Muchos bailes primitivos evolucionan siguiendo una línea espiral dándoles un sentido de creación y desarrollo progresivo. Definitivamente algo básico y primigenio nos trae el círculo en movimiento; ¿el recuerdo de la totalidad? ¿La huella de la vida?

Lo vemos en el movimiento espiralado del ADN (el código genético del hombre está estructurado en una forma de doble elipse), en la circulación de la sangre, el humo cuando se eleva, las formas contorneadas del cuerpo humano, etc., Movimientos de la naturaleza, fractales que se repiten constantemente desde el microcosmos hasta el macrocosmos: los gusanos de seda construyen su capullo en forma de espiral, y las abejas transmiten información a su reina con una danza en espiral; desde el más pequeño molusco hasta la vía láctea, el movimiento de la vida se puede observar en espiral, en círculo, elipse y ondulación perpetua.

La espiral es uno de los temas centrales del arte simbólico universal, estando presente en formas rudimentarias de cerámica y en construcciones arquitectónicas complejas como las escaleras de caracol de Da Vinci. Es una figura, un símbolo, un movimiento que será siempre evocación de cambio y a la vez de estabilidad, una invitación a conectarnos con el centro y penetrar en él.

A través de la observación y ejecución de movimientos como giros, rotaciones y ondulaciones, podemos acceder de forma más consciente a esta bella constante natural.

El FLUJO Y EL CENTRO.

Lo valioso del giro es la conjugación de la quietud y el movimiento. La integración de los opuestos (masculino y femenino) en un bello gesto repetido, como si nos recordara que esa unión constantemente está creando. Principio y fin en continuidad. La espiral como símbolo del centro potencial.

La marcha lineal está más del lado de la guerra, de la destrucción, de las defensas y de la búsqueda neurótica de un solo objetivo perdiendo de vista el proceso, alude a la rigidez. Las vueltas en cambio, siempre las veremos en los niños, la flexibilidad. Podríamos decir que el destino es un constante movimiento en espiral, que una vida humana se mueve a menudo en tiempos circulares abriendo y cerrando ciclos. Es por eso que desde la perspectiva de la danza movimiento terapia los movimiento circulares son símbolo, gesto con sentido, dinámica eficaz para restablecer la conciencia de los ritmos de la vida. Son movimientos naturales que activan el flujo energético generando un estado de conciencia ampliada, una bella forma de meditación en acción pues nos conecta con el centro; símbolo por excelencia de la totalidad, de dios.

GIRAR.

Al activar el flujo energético y ampliar la conciencia de centro, los giros son muy provechosos para salir de la inercia de las rutinas del día a día, éste movimiento consciente nos recuerda que todo cambia, pero que siempre permanece en nosotros un punto dentro del ciclón, apacible, receptivo y fuerte para enfrentar los desafíos de la vida.

“El universo está en todas las direcciones, girar te garantiza estimularte, encenderte, es fácil de hacer y cuando se hace correctamente como los niños lo hacen, girar es seguro, es mejor girar en espacios exteriores, encuentra un lugar hermoso donde el suelo es lo suficientemente suave para caer en él. Párate quieto. Comienza a girar, siente el latido de tu corazón, gira alrededor y alrededor. Gira en contra de las manecillas del reloj, incluso si eres zurdo, usa el izquierdo como el que empuja y el derecho es el balance.

Los derviches giratorios sufís sostienen sus brazos como alas con la mano derecha hacia arriba para recibir energía y gracia y la palma de la izquierda abajo, a la tierra como una forma de entregar los regalos divinos a la humanidad. Usa tu corazón para generar una corriente mística como hacen los sufíes cuando giran para su maestro.

Si caes levántate de nuevo y sigue girando, si no puedes girar más para, el mundo seguirá girando a tu alrededor. Alrededor y alrededor.”
(The Book of Highs. 250 methods for altering your consciousness without drugs. Edward Rosenfeld.)

Aprender a girar conscientemente nos permite atravesar el vértigo a lo desconocido y activa nuestra capacidad para adaptarnos a los constantes cambios sin descuidar lo esencial, además que reconecta con la alegría y confianza básica de saberse participe y perteneciente a un todo.

Al girar el cuerpo físico expresa sus cualidades de equilibrio, fuerza, arraigo y fluidez; el cuerpo emocional-mental se equilibra, se expande, y se conecta con el presente, penetra en el aspecto femenino del mundo; y el cuerpo espiritual activa el permanente recuerdo de dios.





Ángela P. Ramírez C.

20 de octubre de 2017

EN CONTACTO CREATIVO: JORGE MESA

HOMBRES EN CONTACTO CREATIVO:

Son invitados a conversar sobre creatividad, apasionados por un oficio, arte o disciplina.  Hombres con voces y obras para compartir con el mundo.  Hoy mi invitado es el fotógrafo y docente: Jorge Mesa.


La conversación con Jorge me dejó una grata motivación para seguir indagando en el mundo de la creatividad y especialmente en el valor de la integración entre lo estético y lo técnico aunado a la exploración y conocimiento personal; en este caso, desde la fotografía y su enseñanza como acto creativo.  Él posee una amplia experiencia en docencia, fotografía comercial y  procesamiento digital y se ha dedicado al estudio e investigación de este bello arte-oficio. 

¿Qué significa para ti la creatividad y cómo está presente en tu vida?

-"Considero que la creatividad es una forma de trabajar y ver la vida.  Una persona creativa es una persona que trabaja con la imaginación, con un recurso que siendo intangible se usa siempre para resolver un problema, para sentirse mejor, o en el caso de la fotografía y el arte poder elaborar obras que llenen las expectativas del propio autor.

El proceso creativo es muy interesante y se puede dar de muchas maneras, desde mi punto de vista de la docencia en fotografía, la creatividad siempre estuvo muy ligada a un contexto muy global de la fotografía en los campos donde me desempeño, por ejemplo hay  que explorar nuevas formas para impartir los conocimientos, para buscar alternativas de hacer prácticas y para involucrar más a  los alumnos.  Pues en la fotografía hay que hacer para poder aprender, y en ese salir y hacer te encuentras con la creatividad para abordar un tema por ejemplo, una imagen, un recuerdo, etc.

Mas que una relación con el alumno hay una búsqueda por impartir la información y que los estudiantes entiendan que la construcción estética y conceptual es individual.  Se pueden recibir los conocimientos, pero si no se pone las vivencias, las sensaciones, el corazón, la espiritualidad, eso va a estar muerto.

En mis investigaciones he tratado de abordar por qué una imagen es mejor que otra, por qué llega más a una personas que a otras.  En clase hay personas que arrojan unos resultados increíbles.

He aprendido que en el recorrido que se hace en las clases es el mismo estudiante que se va cultivando.  Se hace el proceso y se ven los resultados, ahora, que los resultados sean extraordinarios o no, creo que tiene que ver con la vida, con cómo la ve. Hay personas que ven la fotografía desde un punto de vista alejado, hay otros que tienen una conexión total, ver una imagen, desglosarla por completo y saber qué transmite.

En las clases está presente la creatividad en tanto yo doy unas directrices para que el estudiante empiece a unir y a crear.  Yo simplemente doy patrones para que hagan y el estudiante se encarga de encadenar las cosas para crear.

Hilar, construir, tomar las pautas y crear con eso cosas.  Los estudiantes que hacen eso creo que son los que tienen más éxito.

Creo que es muy importante buscar un norte artístico porque en la frontera comercial es muy banal,  por ser un asunto rápido, de consumo ligero, etc., es un contenido que se vuelve muy pobre".

Sin título. Jorge Mesa.

¿Te consideras un hombre creativo?

-"Creo que todos tenemos algo de creativos, siento que hay personas más creativas que yo.  A veces me cuesta mucho cultivar ideas nuevas aunque disfruto mucho cuando puedo hacer cosas nuevas.

En esta época es muy difícil hablar de creatividad pura porque ya hay mucho registro de ideas, lo que no pasaba antes, hay muchos referentes, pero pienso que uno es creativo en tanto le ponga el alma y el corazón a las cosas que quiere hacer, desde tener una idea, se desarrolle y se sea juicioso en hacerlo.  Y buscar la alternativa de que eso tenga una diferencia, y esa diferencia siempre va a ser tu punto de vista, tus sentimientos, tus cosas.  Cuando el artista o fotógrafo se da cuenta de eso es cuando empieza a crecer.

Estoy en el punto que ya he hecho muchas cosas que me interesan.  Ahora me interesa mucho el tema de la abstracción, no soy la persona más creativa pero si siento que es necesario y que sigo buscando los procesos creativos".

Sin título. Jorge Mesa

¿Cómo es tu estilo creativo?

-"Me he dado cuenta que parte de mi proceso está muy de la mano con la naturaleza, porque todo lo que he hecho hasta ahora siempre me lleva al mismo punto y es una cosa muy de la naturaleza.  Me encanta la ciencia, me fascinan las historias del origen del universo.  Soy una persona muy racional y me gusta mucho que las cosas que hago tengan un origen muy lógico y entonces en ese hacer he descubierto que las cosas que hago abstractas, son cosas que no tienen explicación, entonces ahí voy.  Me interesa el tema de la luz, trabajar la luz.

Me ha funcionado como método el hacer, es decir, tengo una idea, entonces  la hago y  la hago, la voy puliendo hasta que la termino.  Así soy más feliz.  Conozco fotógrafos que tienen una idea y hacen bocetos o libro de procesos y les funciona, yo he tratado de hacerlo, pero no me siento tan bien.  Sin embargo soy también muy medido en el proceso para que la imagen sea buena".

¿Tienes algún proyecto creativo en marcha?

-"Hace dos años presenté unas fotos en blanco y negro de una serie que tiene que ver con sueños y pesadillas y la quiero terminar.  Eso es lo primero que quiero hacer, es un proyecto que es largo y creo que no se va cerrar nunca, ya tiene un proceso y una huella de lo que es.
Otro proyecto es el de desnudo que siempre me ha fascinado. La idea es empezarlo a cultivar para tener una serie interesante que mostrar".

¿Cómo se desarrolla el músculo creativo?

-"Creo que uno tiene que estar muy conectado con todo, pero no es tanto ver referentes, eso ayuda, pero al final la búsqueda es interior, al final, hay que ser el propio referente y conocerse muy bien. 
Me alimento mucho del cine, por la forma de capturar el mundo desde la iluminación y los ángulos de toma y cómo esas herramientas ayudan a contar una historia, siempre me ha gustado mucho eso.
Conocerse a sí mismo, practicar, estudiar y hacer.
Libros también, poesía, todo lo que lo llene a uno y le guste creo que eso tiene que ir al baúl de la inspiración.  Pero fundamentalmente estar conectado".

En esa conexión y búsqueda de autorreferencia,¿Crees que la fotografía podría ser un elemento curativo, explorador de ese mundo interno?

-"Sí, lo he vivido como profesor.  La fotografía es una terapia para mucha gente y el arte es una terapia para muchos artistas.  Hay muchos artistas quienes tienen problemas a los que les sale el arte muy interesante y a los que "no tenemos problemas" somos buscando una diferenciación.
Es una constante en el arte que las personas que han tenido dificultades, pérdidas o problemas psicológicos, su sensibilidad aflora de una manera exponencial y son demasiado aptos para hacer cosas que transmiten y que permiten que los demás se conecten".

¿Cómo conversan la fotografía y la escritura?

-"Siempre  había pensado que la fotografía debe ser como la escritura porque así como se tienen unas letras para juntar y formar unas palabras para escribir oraciones, así mismo tenemos unas herramientas en la imagen para construir cosas". 

Flor de Fuego. Jorge Mesa

¿Cómo te va con la mirada del otro?

-"Me gusta mucho porque en el tema de la abstracción por ejemplo, me interesa mucho saber qué interpreta el otro.  Lo disfruto".



Gracias Jorge por la agudeza y a la vez sencillez en el compartir de la creatividad.

Más de su trabajo en: 



Ángela P. Ramírez C.