19 de diciembre de 2007

PACTO AMOROSO

Extractos de varios textos de Toni Negri sobre el tema, los cuales son configurados
por David c G. desde su peculiar estilo. (Carlito, enero 28 /2005).

La pasión significa también (ontológicamente) construir. La pasión construye el Ser. Cuando se vive con pasión, se construyen, para uno mismo y para los demás, escenas, horizontes, estructuras, deseos y alegrías. La pasión siempre conduce a lo común: es por ello por lo que términos como ‘traición’ o ‘desgarro’ están ontológicamente tan cargados. Son, al contrario, la disolución de lo común.

La verdadera pasión es una construcción común, a la vez en la pareja y fuera de ella. En la verdadera pasión lo conmovedor es esa apertura: un sentimiento de potencia, unas ganas de creación… unas ganas de comunidad, de reparto, de cooperación. Nunca he creído que hubiera que sacrificar lo público o a la inversa; porque tampoco he creído que se tratara de términos opuestos. Cuando uno se encuentra con alguien que comprende esto, es una bonita historia de amor, una historia viva y llena de deseo.

Proyecto personal e igualmente político contra la hipocresía de los estereotipos, que incluyen, los de la vida familiar y los de la pareja… aquello no quiere decir que se trata de hacer cualquier cosa, sino que se tiene un proyecto que esta en contra de la opresión venga de donde venga, y por ello no sólo hace falta querer la libertad, sino y sobre todo hacer que esa libertad sea creativa y entonces pueda ser real… leal. La pareja tradicional es una repetición del orden social; en ese sentido es algo de lo que hay que liberarse con grandes dosis de prudencia, respeto, lucidez y decisión.

La decisión es el cortocircuito de la pasión y del tiempo instantáneo, del tiempo abierto sobre el vacío, del paso al actuar en lo actual. La decisión es la condición para estar vivos y no esquivando el presente en nostalgias pasadas y/o ansiedades futuras… decidir, con el total derecho a equivocar y estar allí para sacudirnos: derecho pues a no deambular como muertos, paralizados por miedos: perdiendo el tiempo, perdiendo las fuerzas y con ello la propia sangre que ya es ir extinguiendo la vida… perdiéndola y perdiéndonos por ende de la oportunidad de participar con otros construyendo la destrucción de todos los intentos de encerrarse en la defensa de algo que sólo le pertenecería a uno mismo…