2 de febrero de 2008

Reflexiones sobre el alma de la mujer



La liberación de una mujer no tiene nada que ver con hechos externos, sino con reconocer sus cadenas auto impuestas, aflojarlas día a día hasta que después de un tiempo pueda sentirse segura sin ellas.

Cuando la mujer puede husmear en el vacío viéndolo fértil posibilidad y no abismo, es en ese justo instante cuando el miedo se hace tan implacable que paraliza. En ese momento la vida y la muerte se reconocen una.

La mujer humana entonces construye su puente para lanzarse. Teje, llora, baila, imagina, escribe, se enferma, se conmueve... y de tanto en tanto cambia cadenas por espirales. Cambia seguridad por devenir. Hijo amante por hombre real o soledad asistida por ella misma.

Entonces, sòlo entonces, Ella, Crea.

Ángela P. Ramírez Cano.