27 de febrero de 2011

EL DUELO POR MUERTE PERINATAL: SENSACIONES “FANTASMAS” DE UN DUELO REAL



Frente a la muerte perinatal (la que sucede entre la semana 20 de gestación hasta el primer mes de vida), existe una tendencia generalizada a infravalorar el impacto que ésta puede tener en los padres y en el resto de la familia, al creer que como no se generó un vínculo de apego significativo no es tan necesario o importante buscar un adecuado acompañamiento para facilitar el proceso de duelo normal.


Este tipo de pérdida se puede comparar con lo que se experimenta ante la pérdida de un miembro por amputación, en tanto se pueden seguir presentando algunas sensaciones posnatales y además, porque se sienten despojados de las ilusiones, fantasías y proyectos que tenían con ese hijo; es decir, la imagen de sí mismos como padres que ellos se habían construido sufre un corte, como si fuera “amputada”, lo cual además, genera ansiedad y evitación por parte de los demás.

SENSACIONES FANTASMAS EN EL DUELO: Es común que después de una amputación de una extremidad la mayoría de las personas continúen percibiendo por algún tiempo sensaciones en la parte del cuerpo que han perdido. Este fenómeno es conocido como “miembro fantasma”. Pues bien, muchas mujeres manifiestan que tras la muerte de su bebé se sienten mutiladas (particularmente en embarazos que no llegan a término), como si les hubieran “arrancado” una parte de su cuerpo y es común que algunas refieran tener la sensación postnatal de movimientos fetales, de modo similar a las sensaciones fantasma que se presentan en los casos de amputación, pues desde el comienzo del embarazo la mujer empieza a sentir al feto como una parte de su cuerpo y se crea un vínculo afectivo intraútero. Además, continúa produciéndose la leche materna aunque el bebé ya no esté, ante lo cual se presenta el fenómeno de la “lactancia fantasma”, que se refiere a la ansiedad que se genera en la madre por no poder amamantar a su hijo. Así mismo, en el proceso de duelo es normal percibir la presencia del hijo fallecido y muchos padres expresan que han llegado a escuchar de manera vívida el llanto de sus hijos, incluso en casos en los que el bebé no alcanzó a nacer.

DIFERENCIAS DE GÉNERO ANTE LA PÉRDIDA DE UN BEBÉ: Las sensaciones de movimientos fetales postnatales y lactancia fantasma, son vivenciados exclusivamente por la madre y, por obvias razones, se producen en ella cambios físicos que conllevan un desajuste y que están implicados en el proceso de duelo con todos sus componentes psicológicos y emocionales. Se puede afectar también su autoestima al aparecer la sensación de fracaso o supuesta incapacidad para llevar a término con éxito el embarazo o cumplir por más tiempo con su papel de madre. No obstante, no se deben desconocer las reacciones y necesidades emocionales del padre, y aunque cada uno experimente el dolor de manera diferente, el padre también debe elaborar su duelo. Por tanto, es necesario que ambos miembros de la pareja tengan la posibilidad de expresar abierta y explícitamente sus sentimientos, participar conjuntamente en la toma de decisiones con respecto al cuerpo del bebé y a los rituales de despedida considerados para el caso. Existen patrones culturales, creencias, actitudes, valores y comportamientos asociados al género, que ponen de manifiesto diferencias en la forma en que hombres y mujeres reaccionan a esta dolorosa experiencia. Por ejemplo, se suele creer que las madres están más necesitadas de recibir apoyo emocional y que en cambio a los padres les cuesta más pedir y recibir dicho apoyo, como también se asume que ellos están más preparados para atender los trámites administrativos, tomar decisiones importantes y reaccionar con fortaleza. Si bien cada uno puede llegar a manifestar diferentes estilos de afrontamiento, no se debe generalizar y es muy importante que se logre mantener una comunicación abierta, tanto entre los profesionales de la salud con los padres, como entre ambos miembros de la pareja, para que puedan tomar decisiones sin caer en exclusiones por estos estereotipos y perciban que el apoyo que reciben es efectivo.

Tanto en las situaciones de pérdida de partes del cuerpo como en la muerte perinatal, las sensaciones fantasmas pueden ir desapareciendo con un adecuado tratamiento y acompañamiento. Ante la pérdida de un hijo por muerte perinatal, gradualmente se va haciendo menos necesario buscar señales externas de la existencia de ese hijo, a medida que los padres logran mantener con éste una imagen y relación interna y así, se va estableciendo un vínculo espiritual en el que se continúa de algún modo desempeñando el rol de padres, lo cual permite hacer más llevadero el dolor y avanzar significativamente en el proceso de sanación emocional.

María Isabel Naranjo Lotero
Psicóloga USB
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