1 de septiembre de 2011

EL VIAJE DE LA MUJER: La búsqueda de lo femenino.

“Algún día habrá niñas y mujeres cuyos nombres no signifiquen sólo un opuesto de lo masculino, sino algo en sí mismo, algo que le haga a uno pensar no en un complemento y límite, sino en vida y existencia: el ser humano femenino”.

(Rainer Maria Rilke)


De crisálida a mariposa, en continua transformación, inmensamente afectada por los ciclos del cuerpo físico y juzgada por afirmar la intuición como modo de conocimiento, así viaja la mujer en el devenir de sus días y en su proceso de individuación. Una travesía para conectar con su alma siendo un ser femenino cada vez con menos miedo. Ésta experiencia la observo día a día en las voces, lágrimas y risas, preguntas e incertidumbres, dolores y atisbos, rodeos, sueños, conciencia e inconsciencia de mujeres que van y vienen, que valientemente crecen no sólo hacia arriba como la cultura les enseñó, sino también y sobre todo, hacia abajo, hacia su tierra, su profundidad, su mundo inconsciente vasto y fértil. Su femenino.

El viaje de la mujer es parto y florecimiento.

La psicoterapia como uno de los caminos del viaje femenino, posibilita revisar las heridas del alma, limpiarlas amorosamente y transformarlas en flores de delicioso aroma, es decir, en poder y fuerza femenina. Durante este proceso es claro como los movimientos sinuosos de la psique de una mujer buscan un centro, un centro vital en donde el alma cual árbol tocado por las estaciones, pueda florecer.

Cada herida transformada, cada dolor asumido, cada experiencia integrada se constituyen como iniciaciones o partos en donde la conciencia femenina ilumina cada tramo del viaje. Así, el pasado, el presente y el futuro se experimentan como espiral de posibilidades y el viaje puede ser danzado.

Reconocimiento de la identidad múltiple de la mujer y la fuerza relacional.

Lo femenino se reconoce en lo femenino, por eso durante la vida las demás mujeres son espejos en el viaje de auto descubrimiento. Podemos unas con otras ser compañeras de viaje y maestras en el desafío de abrazar los contenidos sombríos de la personalidad y en el reconocimiento de la multiplicidad. El alma femenina es polifacética, somos niñas-jóvenes-adultas-ancianas más allá del tiempo cronológico, las habitamos y nos habitan, estos aspectos se encuentran en las historias con la familia, la relación con lo masculino y en los contenidos de los sueños, fantasías e imaginaciones.

Las relaciones afectivas son motores y aspectos fundamentales en el viaje de una mujer, sin embargo, durante el recorrido se aprende también a asumir la soledad como alimento necesario y como aliada para los procesos creativos.

Narración del viaje.

Compartir la experiencia, contar historias, escribirse y leerse, rastrear las huellas, son modos femeninos que siempre nos enrutan.

Les comparto entonces la reflexión que construye una consultante de un trecho de su bello y valiente viaje:

Pensé que eran los frutos; pero no; eran las ramas… Cómo podía ser así… se suponía que iba a escribir por haber logrado cosas... Y es como si no dejara de preguntarme, como si ese molde de perfección al que quiero ajustarme a veces fuera más grande y a veces pequeño. Pero el silencio sirve para entender también esto… Qué significado tienen finalmente los frutos, si podría ser incluso más valioso la raíz que alimenta y las ramas que sostienen…

La incredulidad ante las historias de ellas era evidente, sus vidas cambiaban, sus cuerpos reaccionaban, sin encontrar mayor sentido las escuchaba y admiraba lo que en esos momentos para mí era fe.

Pero el tiempo trajo la necesidad de creer, de aferrarse a algo que pudiera llenar el corazón de ilusión… Lo recordé, lo busqué y ese día, esa voz al otro lado del teléfono me inspiró…

Llegué, con todo confuso, con miedo en el alma y sabiendo que era algo así como una última oportunidad; mirándolo desde el hoy, tal vez no era tan grave; pero los presentes tienen esa capacidad de robarte el aliento, que pueden impedirte continuar…

A pesar de las instrucciones, mis pensamientos eran confusos, dentro de mi corazón confiaba, pero algo me hacía temer… Recé…

Esperé que mi cuerpo al igual que en las historias, se mostrara diferente; observé, nada diferente ocurrió.

Alrededor la gente parecía igual…. Como siempre. Mi temor al mundo estaba engrandecido y yo misma continuaba empequeñecida; tanto, que fácilmente logré entrar en los rincones más profundos del alma, hasta encontrarla… y ahí estaba, frágil, indefensa, como si todo el tiempo hubiera esperado por mí para que por fin la cuidara…. Una vida de niña es demasiado larga para valerse por sí misma y quien lo creyera la falta que hace salirse del esquema, que estaba tan bien establecido, seguramente por ella misma…

Olvidé los ejercicios muchas veces; otras, no dejé de pensar en ellos; pero la conciencia estaba ahí, rondando, persiguiéndome y aunque muchas veces me logré esconder, inevitablemente otras veces llegó hasta mi escondite…Lloré…..

Un viaje maravilloso fue la mejor despedida a la niña de mi presente; con muchos matices me despedí de ella… Dolor, alegría, risas, llanto…. Y ahí estábamos, la una en frente de la otra, sintiendo el desgarramiento de la separación, pero corriendo en diferentes direcciones para alejarnos.

No significó que las respuestas se tornaran claras, a veces simplemente todo fue más oscuro que la última vez….

Un segundo viaje hasta las entrañas mismas de mi madre revolcó a la mujer que ahora estaba sola enfrentándose al mundo; me vi unida a otra mujer con la que por razones de la naturaleza ahora me alejaba, sin poder respirar sino a través de ella, sin poder vivir sino a través de ella…. Fue momento de reconocerla como parte de mí, como habilitadora de mi respiración; de aceptarla, así simplemente; de venerarla…. Sólo por mi vida….. Renací….

Mi potencial, palabra mágica y mantra adquirido. Hizo parte de todo, antes, durante, ahora… Con el color del éxito y también con el color de la tristeza. Aquí sí que he necesitado conciencia, reconociendo los seres a mi lado sin compararme con ellos, viviendo a su lado sólo para irradiarlos con mi luz y recibir la de ellos… Tal vez seguirá siendo importante cuando las ramas tengan frutos o sólo para sostener las ramas…. ReconocerME

Descubrí que un ángel sostenía un hilo brillante que pasa por mi cabeza, por mi corazón y llega hasta lo más profundo de la tierra, frecuentemente lo recuerdo, me gusta hacerlo, me gusta sentir los ángeles caminando conmigo.

La búsqueda de mi propósito se ha convertido en la más ardua tarea, como si allá, en donde está el propósito sencillamente estuviera aquello con lo que tanto sueño.

Me gustan los puntos suspensivos, tal vez por eso sigo aquí… Recordando, buscando, llegando, rezando, esperando, observando, llorando, renaciendo y al final reconociéndome; como un círculo virtuoso… Tal vez encierre la felicidad…. (Paola M.)