24 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE AMORES INFINITOS: SUEÑO PARA NO OLVIDARTE

“A los hombres los mueven los sueños, las imágenes que los rondan, los cuadros ideales que inspiran sus mentes (las palabras que pronuncian, los actos que realizan están determinados por su imaginación).



Cada semilla de rosa contiene el sueño, la imagen incorpórea de una rosa plenamente florecida, y este sueño puede intuirse trabajando lentamente, desdoblando los botones de rosa o haciendo que las hojas verdes broten suavemente en el tallo.



El día que comencemos a intuir los sueños invisibles que impulsan a las rocas, las semillas, los cuerpos y las mentes que nos rodean por sus cursos predestinados, se habrá dado el primer paso hacia la sabiduría. Para lograr esto, debemos meditar sobre las imágenes que llevamos en nuestro interior, debemos estar conscientes de cómo nos impelen constantemente a pensar determinados pensamientos o a realizar determinados gestos.” Elémire Zolla.



El documental Sueño para no olvidarte, dirigido por la comunicadora social - periodista Ana Lucia Acosta, se emitirá por el canal público de televisión regional Teleantioquia, el próximo jueves 1 de diciembre a las 7:00 pm, como parte de la serie AMORES INFINITOS. En él, la historia de María Nubia, una historia contada, un sueño realizado.

He querido responder a la propuesta de participar en este bello proyecto documental, honrando inicialmente la vida en medio de, y circundada por, la muerte. Es decir, me he dado el permiso desde mi identidad femenina y mi quehacer como psicoterapeuta, de dejarme tocar, afectar, inquietar, permear por una historia que es eco de muchas otras y que desafortunadamente se repiten aún en nuestro país, pero con una gran particularidad que la resalta: la infinitud del amor, la creatividad, y la transformación del dolor. Por ello la pertinencia de compartirla, comunicarla, amplificar esa voz de mujer que se hace obra y guía otras muchas; ver un esbozo de esas imágenes que desde el sueño se realizan en la realidad, trayendo paz y sentido en las vidas de los afectados; paz y sentido en el silencio de los desaparecidos; paz y sentido en las tumbas dignas de todos nuestros muertos.

Por ello elaboraré mi tejido, siguiendo el hilo del relato de María Nubia, honrando las formas de “encaje” en su narración, sus pliegues y el bordado que afirma su identidad como Mujer, Madre, Soñadora, es decir, Creadora, vidente como ella misma lo dice, Costurera de su alma y poeta de su dolor.

Cada una de estas hebras son filamentos que se hunden en las profundidades de la psique de una mujer, deviniendo raíces.

En cada una quisiera detenerme y encontrarme con sus texturas, puentes entre la realidad anímica y el mundo de las otras formas.

Aquí puedes encontrar su historia: http://www.youtube.com/watch?v=9IkDOoKL2NA
La niña, La infancia. La Muñeca, la simiente de una vida.


Los inicios de una vida suelen estar marcados por experiencias positivas y negativas que la personalidad en formación busca elaborar, integrar, que a veces puede resolver y otras no. Traumas, pero también atisbos de aquello que es esencial y único: los talentos, lo que los griegos solían llamar Daimon. James Hillman, psicólogo norteamericano, afirmaba que somos responsables de una imagen innata que concretamos en nuestra biografía. “El daimon tiene mucho que ver con las sensaciones de singularidad y de grandeza, así como con la inquietud del corazón, su impaciencia, su insatisfacción, su anhelo”. (Hillman. El Código del alma) Encontrarle sentido a la vida en medio de la dificultad tiene que ver con esos atributos de la personalidad, con las imágenes que el alma trae, porta, que va realizando y concretando en el transcurrir de la existencia. En María Nubia las imágenes de tejedora, creadora, intuitiva, se dejan ver desde los inicios, como ella misma lo dice: “Yo he sido intuitiva, tenaz y soñadora, por eso trataba de que esas palabras no hicieran mucha mella en mi corazón”, al referirse a las palabras hostiles de su madre.

La simiente, semilla, es cimiento, base, para configurar una personalidad. Las experiencias y aprendizajes, moldean, pulen, amplifican y en otras ocasiones bloquean esas simientes naturales de la infancia, pero María Nubia encuentra en sus manos la posibilidad de proyectarse, hace su muñeca diligentemente, cose su alma. A través de la muñeca y el tejido empieza a escuchar la voz de su intuición que la acompañará incluso en los momentos más difíciles.

Sobre la infancia narra María Nubia: “La carencia de no tener una muñeca despertó mi creatividad y aprendí a coser solita, diseñaba, cortaba, rellenaba, las cosía, las vestía y luego les complementaba diferentes atuendos que llevaban hasta carteras como las que veía en los escaparates del pueblo”.

La psique femenina encuentra en la intuición otra modalidad de conocimiento tan valiosa como la razón, ésta le lleva a percibir “algo más allá” de la realidad tal cual se presenta, capturando las necesidades más profundas del alma como lo es la creatividad.



La muñeca

El símbolo de la muñeca es muy arcaico, las representaciones artísticas y culturales en los museos de todo el mundo están llenos de estatuillas, figuras, hechas de arcilla y otros materiales, símbolos en donde se proyecta aquello que en el inconsciente está. Son objetos que ayudan en la transición de momentos importantes de la vida como en el transcurrir de la infancia con sus inciertos cambios; objetos ritualísticos en la evolución de la psique. Puentes simbólicos entre la consciencia y los contenidos del inconsciente.

En las mujeres, la muñeca representa fielmente la intuición. Es la amiga, compañera, aliada que guía y acompaña en la aceptación de la realidad, en el aprendizaje de roles. Con las muñecas aprendemos a ser madres, y proyectamos la necesidad de cuidado, auto cuidado. Pero sobre todo La muñeca representa el espíritu interior de las mujeres, la voz interior.

En el caso de la elaboración de su duelo, el tejido de la muñeca/o y la memoria hecha poesía, como muchas otras expresiones artísticas, permiten transitar los estados dolorosos, recomponer las partes de lo que queda en fragmentación después de una perdida: emociones, pensamientos, sentimientos, ilusiones, etc. El tejido ayuda a una mujer a ir respondiendo lentamente las preguntas abiertas respecto al misterio de la vida y la muerte. Se va y viene quizá entre puntadas de desesperanza y negación de la pérdida, hacia puntadas de aceptación y reconfiguración de un nuevo momento en la vida sin ese ser querido. Por ejemplo, Jung, psiquiatra suizo y fundador de la psicología analítica, describe cómo difícilmente hubiera sobrevivido a la muerte de su esposa si no hubiera trabajado con constancia en su escultura de piedra.

Darle forma a lo informe es una necesidad del alma que encuentra en el trabajo creativo la posibilidad de sentido y significado. “El proceso creativo, hasta donde podemos seguirlo, consiste en la activación inconsciente de una imagen arquetípica, y en la elaboración y configuración de esta imagen en el trabajo terminado… Al darle una forma a la imagen, el artista la traduce al lenguaje del presente y, así, hace posible que encontremos el camino de regreso a las fuentes más profundas de la vida”. (C. Gustav Jung)

Sobre su presente María Nubia dice: “Me considero la más comprometida y mis manos y mis talentos me permiten elaborar los prototipos de la SERIE MUÑECAS, pulirlos, cronometrar su tiempo de elaboración y enseñar a las madres el difícil arte de coser hermosas muñecas con su vestido y su propia personalidad”.

Mnemosine. La memoria, musa creativa e inspiradora en la acción. El recuerdo de las diosas y su arte del amor infinito.

Cuando podemos RECORDAR nos es más fácil darle un lugar en la vida y en el corazón a los desaparecidos y muertos, pues cuentan con un ámbito psíquico como también lo tienen los ancestros. En muchas culturas vemos cómo a través del arte y lo simbólico se le da un espacio a la muerte y así puede entenderse como parte de la vida que siempre continua. La memoria da paso a la comprensión para poder proyectar lo nuevo. Si negamos, olvidamos, no podemos comprender ni aprender. El recuerdo sin alivio del ausente puede convertirse en recuerdo vivo e inspirador.

En la mitología griega Mnemosine es la diosa de la memoria y a su vez Madre de las musas inspiradoras de las artes y oficios. Con Mnemosine observamos la necesidad de Recordar (volver a pasar por el corazón) para pasar de los estados de parálisis a la acción creativa. María Nubia conecta con Mnemosine cuando Sabe: “esto es para no olvidar”. Intuye que su experiencia tiene un enorme valor y nos recuerda también otras diosas como Isis y Deméter; representaciones del arquetipo de la Gran Madre en la psicología de las mujeres, expresando esencialmente la vivencia interior de una madre en el arte del amor infinito, el Amor incondicional, el que va más allá de la muerte.

El amor infinito es aquel que no cesa, incluso cuando el ser amado no está, es el amor que puede ser canalizado en creatividad y en fuerza para seguir adelante desde un amor y respeto propios. Esto nos lo muestra Nubia, encarnado quizá el aspecto más positivo de los mitos de las diosas madres. Como Isis en Egipto quien cose, remienda el cuerpo de su desaparecido Osiris y Deméter en Grecia que no cesa en la búsqueda de su hija desaparecida Perséfone. Las diosas como expresiones del alma de una madre, son expertas en reunir, acoger y transformar la vida.

Noche oscura, la pérdida, tiempo de duelo.

De todos los duelos uno de los más dolorosos es el de una madre que pierde a su hijo, pues este vínculo que se forja durante los 9 meses de gestación, es más íntimo e intenso que cualquier otra relación. La pérdida, y además cuando es por un hecho repentino o violento, desata sentimientos y emociones muy difíciles a veces de procesar por una madre, que pueden llevarla más allá de la tristeza a estados realmente depresivos, y la depresión de una madre repercute en toda la familia. Muchas madres pueden perpetuar un duelo cuando carecen de la capacidad de reubicar emocionalmente a sus hijos o cuando no cuentan con rituales que ayuden a tal fin, por eso vemos en María Nubia el inicio de una intensa búsqueda de respuestas, muchas puertas tocadas en una travesía dolorosa en donde se cruza con el llanto y la incertidumbre de muchas otras madres, y aquí el dolor empieza a encontrar un sentido. El no detenerse, no dejar de narrar, no cesar de buscar, se constituyen aspectos claves en el ritual de elaboración por desaparición. La búsqueda externa inevitablemente lleva a una búsqueda interior en donde María Nubia empieza a reconocer su necesidad de integrar, definir y como madre: Crear.

“Es cierto que nos hemos visibilizado, pero eso no basta para nuestras vidas, tenemos que tener clara una ruta de acciones y de conquistas”.

“Hoy continúo buscando esa verdad diluida y esquiva, esa justicia basada en leyes injustas y esa restauración que no viene si las dos primeras cosas no están claras”. La diferencia es que ahora persigo lo mismo con ansia, pero enrutada en ayudar a sacar adelante EL PARQUE DE LOS SUEÑOS JUSTOS que encierra el sueño de muchas madres”.

En las imágenes de nuestra cultura hay una fuerte conexión con la “madre dolorosa”, y la sobreidentificación con esta única imagen prolonga la sensación de pérdida en procesos de separación, dificultando la resolución de los duelos. Ser capaz de escuchar la necesidad del alma en cada etapa del duelo, conectar con las emociones, encontrar nuevas imágenes para comprender el proceso, compartir la experiencia, tejer, llorar, amar, hace que María Nubia pueda elaborar sus duelos, darle significado y sentido a sus experiencias y entonces, llega su sueño:

“Repentinamente mi ser me impulsó a levantarme... Empecé a caminar atraída por algo así unas montañas azules, estuve ante ellas por unos instantes paralizada, era un conjunto de cosas que no podía entender...Muchas figuras que se me presentaron en ese momento.

¡Dios mío! exclame en medio de tanta belleza que mis ojos estaban percibiendo. Y de repente, una luz me trasportó aún hermoso bosque; era increíble, allí reinaba una completa calma, empecé a recibir el aroma del campo, un olor a musgo mojado, las flores silvestres me sentía como en otro mundo. Cuando de repente, oí un murmullo de voces...Empecé a mirar de donde venían… increíble lo que mis ojos estaban viendo...Eran a mi esposo Alberto y mi hijo, Omar jugueteando en unos frondosos árboles con mis dos sobrinos Robinsón y Frank. Ellos fueron masacrados y torturados en esta guerra.

Estaban allí, en aquel bosque tan tranquilos como si estuviesen jugando a que te cojo ratón o algo así, no pude descifrar bien el juego, lo que si pude descifrar muy bien fue los árboles eran grandes y hermosos, muy florecidos y de ellos colgaban los ramilletes de flores moradas. Yo quería tocarlos, y abrazarlos, pero algo me lo impedía, era como una línea o algo así como un límite…”

Lo onírico es verídico. El poder de las imágenes. Un sueño realizado.

Desde el punto de vista de la psicología profunda, las imágenes, crean la realidad y los sueños son la vía regia hacia el mundo inconsciente, hacia nuestra profundidad y raíz en donde se gesta la realidad consciente.

María Nubia presta atención a su inconsciente, ella misma se dice vidente y soñadora. Y su sueño le habla a través de los símbolos del bosque, el árbol, el reencuentro; sobre cómo sus procesos de duelo están madurando en creatividad, es decir, que la capacidad alquímica de transformar las experiencias dolorosas en oportunidades y riquezas para el alma se está dando; que la ausencia física de su Omar es presencia inspiradora en su mundo interno y en su presente.

Una imagen es capaz de poner orden y clarificar una situación. A través de las imágenes oníricas podemos develar las verdades y procesos del alma, podemos reconocer en qué momento de un duelo nos encontramos y advertir los profundos cambios que ello trae.


El bosque. El árbol, el re-encuentro. Resolución de un duelo.

En su sueño encontramos un gran contenido simbólico en relación a la vida y la muerte.

En el bosque, símbolo del mundo inconsciente, ella se encuentra con sus seres queridos muertos y desaparecidos, pero su bosque no es un espacio amenazador o temido, todo lo contrario, el yo del sueño se siente en calma y maravillado por la presencia de musgo y arboles florecidos; aquí la vegetación representa el secreto psíquico de la muerte y renacimiento, es decir el árbol florecido como símbolo de la continuación de la vida (de la vida de quien está realizando el duelo y de la esencia vital del ser que ha muerto).

En su estudio sobre “los sueños y la muerte” Marie Louise Von Franz encuentra lo siguiente:

“Además de la hierba y del trigo, el árbol también aparece como símbolo de la misteriosa relación de la muerte y la vida. El simbolismo de la vegetación aparece también en uno de los textos más antiguos de la alquimia greco-egipcia, en donde la idea de la resurrección estaba relacionada con la imagen del mundo vegetal, y las flores eran un aspecto del cuerpo de resurrección (…) Así, la flor es primero una imagen del alma separada del cuerpo material, y por consiguiente, también la imagen de una forma de existencia del alma post mortem”.

Es común en los sueños de personas que están en un proceso de duelo, el advenimiento de imágenes como éstas en donde se ve al ser querido rodeado de un ambiente natural, e incluso manifestándole al soñante el sentirse bien. Estos sueños nos empiezan a indicar que el momento de la resolución del duelo está cerca, sobre todo si el soñante “sabe”, “intuye”, “ve”, comprende, que en la muerte no se da un fin, sino que es un tránsito; si comprende y se acepta a sí mismo en vida, pero con la esencia vital del ser amado en el corazón. María Nubia lo ve claramente cuando en su sueño percibe un límite que le impide pasar a esa otra realidad, una línea umbral que le recuerda que ella continua viva y sus amados viven en su mundo interno, en su memoria.

El reencuentro en ese otro ámbito psíquico con sus seres queridos, en ese espacio protegido y resguardado por natura, nombra la posibilidad de reubicación y resignificación de la pérdida en niveles emocionales y espirituales, es decir, un vacío que antes era estéril se convierte ahora en un vacío fértil para llevar a cabo la realización de su sueño en esta realidad consciente honrando así a sus desaparecidos y encontrando un nuevo rumbo creativo en su vida.

La comunidad. Se comparte la cosecha. Da a luz un sueño, una idea como madre creativa.


María Nubia ha transitado valientemente un camino que la conduce de la mano de su intuición y sus vivencias, a desidentificarse de la imagen de madre dolorosa experimentando un duelo inacabado, al encuentro de la madre creativa que es inspiración y apoyo para muchos otros. Es posible trascender el dolor y el apego hacia un hijo para de nuevo dar a luz un proyecto a la comunidad. Su amor es Infinito y en el PARQUE DE LOS SUEÑOS JUSTOS continúa ejerciendo desde un sentido profundo, su rol como madre creadora, tejedora de sueños, con la claridad del valor de la vida y la necesidad de su preservación.

“Creo firmemente en que nuestro proyecto es el más completo y hermoso, porque no hemos dejado que los lobos feroces – que ya nos han hecho tanto daño- devoren nuestra idea. Por eso OMAR y los míos son mi luz para seguir adelante con este proyecto”.

Esta es una historia que honra muchas otras que quedan en silencio y olvido, es a mi modo de ver, un ejemplo fiel del continuo vida-muerte-vida; de la muerte como transformación y del poder creativo del femenino expresado en una mujer-madre que logra hacer de su experiencia un tejido colectivo vivo que pueda sostener y cobijar las profundas necesidades del alma propia y de su comunidad.

ÁNGELA RAMÍREZ C.
Psicóloga USB