30 de enero de 2012

FRAGMENTOS DE DOS CHARLAS

Heterosexualidades y cuidado de sí y, La Serpiente del Paraíso y la sociedad del Semá/foro.
Propuestos para el catalogo del ciclo académico de la exposición Falos y Váginas (2011), la cual fue realizada en el MUUA (Museo Universitario de la Universidad de Antioquia).


--Eso que como la liebre aparece donde menos se lo espera, se espera poder vincularlo con el título de esta charla: heterosexualidades y cuidado de sí. Para realizar tal propósito hacemos uso del insensato juego de ir por partes cuando la vida se sucede en simultaneidades y, lo que es aún más cuestionante, hablaremos de lo que debiese, por sobre todo, vivirse. Tres motivos para este procedimiento: (…) Segundo, no estamos tratando con certezas ni evidencias sino con paradojas. Tercero: las paradojas son las únicas que albergan y expresan las pasiones y éstas; se despliegan mediante juegos que uno propiamente no elige si bien desea y por tanto, al clan, a la tribu, a determinados linajes, se va llegando es por vías inesperadas y sinuosas.

--Radican ciertos duelos en reconocer que ya no podemos seguir sosteniendo ciertas relaciones que se han hecho petrificaciones. Es oportuno sensibilizarse con las sutilezas que traen consigo los cambios de que son capaces las mareas. Este es el arte de confeccionar disponibilidades sostenidas por quienes apuestan con valentía hasta que se precipitan las posibilidades de una manera tan intempestiva que equivalen a la contundencia de aniquilar a los perversos en el acto mismo de dejar atrás a los neuróticos sin tener que pasar –demasiado- por ser psicóticos o, sin que se nos considere locos.

--Bastante diferente cuando se puede dejar atrás la pureza y la virginidad de la realeza. Es del todo otra experiencia cuando se propugna por expandir la vida en lugar de constreñirla. (…) ¿Qué es lo que vemos? ¿Para qué nos decimos lo que nos decimos? ¿Desde que criterios vamos diciendo que por amor nos entregamos? Y, lo más interesante ¿a quien?

--Se tienta que lo que nos permite encontrarnos en este día es, quizá, un anhelo, el anhelo de comenzar a ser, con más fuerza y convicción, eso que sabemos nos habita mientras habitamos un mundo que siendo impuro no cuenta con santos. Los que nos cerciorarnos que no lo somos y menos pecadores al contar con insondables pasiones arropadas por paradojas sabemos que la invitación es y será: acercarnos, tantearnos y tentarnos hasta encontrarnos sin dejar de contarnos, con lo cual podemos pasar a olfatearnos sin amedrentarnos ni ladrarnos; excepto a la manera de sabuesos que andan tras sus huesos, sus médulas, sus vísceras y el resto de la carne.

--El título que estaba programado por Paul Michel Foucault para el cuarto tomo de la historia de la sexualidad es Las confesiones de la carne. Nos ha legado tres: La voluntad de saber, El uso de los placeres y La inquietud de sí. Tres títulos que connotan y sugieren inventar variados Ethos o modos de habitar la existencia. Digamos algo del cuarto libro, del libro que no existe, comencemos por el final de esta serie ateniéndonos a la regla según la cual siempre al final de la jornada se develan los gérmenes de su principio: las carnes se confiesan desorientadas, confinadas, extraviadas de sí mismas, no sólo cercadas por el pago de impuestos o atrapadas en ciudades letrinas que deteriorando y deformando las carnes les otorgan cuotas de cáncer ¿Cómo sería qué la carne estuviese extasiada consigo misma por los saberes que encuentra en el placer… por el placer multiplicándose sin mutilarse? ¿Cuándo podemos estar desflorados, extasiados, encantados? ¿Cómo serían esos placeres procedentes de un cuidado que se prodiga una misma como efecto de un reconocimiento del propio deseo y no de un deseo de reconocimiento? ¿Cuándo siendo anfitriones escuchamos y complacemos los susurros al son de los cuchuyos? ¿Cuándo las carnes pueden ocuparse de sí mismas y no estar ocupadas en aquello que las desollad en vida?

--El segundo nacimiento comienza a gestarse cuando nos acogemos al azar y le decimos sí a una curiosidad infinita que procede a inventarse la propia soberanía haciéndose guiños con la alegría. Se trata de un nacimiento psíquico que funda otra carne y otro cuerpo y cuyas feromonas son fraguadas por la transmutación necesaria del dolor que disminuye en la medida en que se fundan nuevas pasiones.

--Lo que los antiguos han llamado iniciación, Foucault lo ha llamado inquietud de sí, mediante una voluntad de saber que tomando como campo de experimentación el propio cuerpo se ve abocada a toda una serie de prácticas que gestan cadencias, estilos y placeres desplegándose en la ciudadanía. En este sentido, la iniciación comporta toda una serie de ritos y enseñanzas que le permiten al sujeto que la vivencia acceder a tres niveles en el saber: saber de sí, de la concepción de la vida que se presenta en su territorio y, en lo eventual, a las cosmogonías que existen en el ancho mundo.

--Se puede apreciar ya sin vacilaciones que es el propio cuerpo el soporte de la obra y, a su vez, es la propia obra la que es llevada a cabo sobre la vida. Mutuo devenir que consiste en la implicación del sujeto en el mundo y viceversa. Constitución de un arte erótico vivenciado desde una actividad política que reverencia la vida afirmándose a través de un deseo de saber que permite la emergencia de un saber sobre el deseo. No de otra manera el deseo se hace poder (y no carencia) como a su vez, el saber abre a un campo más vasto para la comprensión de sí, del otro y del mundo. Cobra pues cuerpo y consistencia el título propuesto Heterosexualidades y Cuidado de sí.

--Es desde esta coherencia de estatuto ritualistico y no de carácter onanístico que puede el sujeto encontrarse con eso otro que es la alteridad de su cultura y la Otredad de la cultura. Alteridad y Otredad que son la tierra fértil que sustenta la cultura, el suelo nutricio que nos sostiene. ¿Cómo adviene esa Otredad de manera fecunda en el sujeto? Adviene y deviene en el sujeto a partir de la relación azarosa y contingente que establece en la confrontación con las pruebas que trasciende y así logra asir las fuerzas que, habiéndolo podido aniquilar, le otorgan nueva vida porque se ha hecho digno de ellas.



La Serpiente del Paraíso y la sociedad del Semá/foro.


--Es la serpiente la que nos ha hecho permanecer en el paraíso corporal, visceral, teatral, ancestral. Es ella el deseo zigzagueando. Siempre sinuoso, voluptuoso. Por eso el semen de ese falo que es un semá-foro es del todo marchito, porque frente al verde que es lo que no ha madurado, se hace el intento de obligar a seguir y, frente al rojo que es pasión, sangre, amor, acción, se hace el intento de obliga a parar. Existen ahora las cámaras que expanden el ojo de dios para tal fin y usufrutuan la infracción sin compasión. Con esta manera de parar no se nos para pues sin elección se escabulle la erección. Sólo los daltónicos, en este reino, son bienaventurados. Sólo nos resta a los que no lo somos, sumarnos a la inversión de esas luces para multiplicar el deseo sin dividir más el animismo colectivo propio de este tiempo, el tiempo de la orgia, que es el tiempo de Dionisios.

--A propósito, existen dos hermanos espirituales de apellido Zuleta en territorio antioqueño:
Estanislao, nos deja claro que ‘Es Adán y sobre todo Eva, quienes tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelemos regresar a él’.

León, por su parte, fundó, junto con Manuel Velandía, en los años 70’, el movimiento homosexual en Colombia en clave de Sexpol, lo que en otros términos, en otro tono, con simpatías manifiestas, es la propuesta de Foucault en su trilogía de La Historia de la Sexualidad. Thriller que hace de puerta de entrada al movimiento Queer en Estados Unidos y, en compañía de Beatriz Preciado, su expansión en Europa.


ALEXANDER ROCHA SIERRA
pasionaventura@gmail.com
Móvil 314 889 88 21
Terapeuta y psicólogo social. Facilitador en talleres de salud sexual y reproductiva, sexualidad y diversidades, cuidado de sí y ciudadanía.  Escritor y asesor académico en las áreas de psicología y filosofía. Investigador en el área de ciencias sociales.