20 de septiembre de 2012

VIAJAR: UNA ERÓTICA Y UNA ESTÉTICA


Espejo. A. Ramírez

No hay que ir más allá de la narices para encontrar la verdad, Y  "la verdad os hará libres" decía Jesús.
Quizá si es sobre todo una verdad que muda de piel como en las mujeres el corazón, si es una verdad que es Viaje, devenir en lo que somos SIENDO y al mismo tiempo puede hacerse belleza en los territorios que recorren nuestros pasos.

Lo que sigue son antojos de explorar desde una mirada erótica (vincular y pasional) el encuentro de lo bello ("cuando sentimos la belleza, la reconocemos como verdad".Tagore) en mi experiencia de viajar.  

Un viaje interior-exterior, es decir, con un umbral muy difuminado en donde como posibilidad estética y erótica, los opuestos son cada vez más múltiples, es decir, el viaje convocando  la creatividad.

Dos grandes invitados Eros  y Hermes, dioses de la psique, dioses psíquicos, dioses de conexiones y umbrales, guías en el viaje de la vida.  Con Hermes giran mis caminos, pongo límites en la ruta, resuelvo encrucijadas y  tropiezo de tanto en tanto.  Decido.  

Con Eros se mueve mi corazón, encuentro el propósito, se sensibilizan mis sentidos y se agita mi alma, comparto con otros viajeros, Amo.  


Cuando Eros y Hermes danzan juntos, encuentro entonces la belleza y se me da el viaje de promesas cumplidas llegando a destinos imaginados, a citas inaplazables, a los lugares del alma vieja perteneciente a esta tierra de contrastes, bellezas y desafíos.



Abuelos. A. Ramírez


EN EL VIAJE...LA IMAGEN:

Entre el pensamiento y la materia ingresa la imagen, situándose en el viaje con una constante de impresiones, afectaciones, improntas, símbolos, recuerdos, ensoñaciones, visiones.  

Las formas que va tomando la luz como imagen impresa en una fotografía capturando un instante y sobre todo  como imagen emergiendo de la psique, capturando la eternidad.


En el viaje… la imagen es la experiencia del alma.

Múltiples imágenes se conjugan en un paisaje, ya sea lo urbano, ya sea la naturaleza tomando tintes y colores, exigiéndome el funcionamiento de todos los sentidos.  Quien recorre el camino, quien contempla el panorama no puede ser sino el alma sensible a aquello que la permea, por ello la  imagen conmueve a tal punto que también es emoción y el viaje entonces no es sólo alegría, es también miedo, tristeza, rabia y a veces desolación.  Una intensa confrontación de lo conocido y lo desconocido, del yo con lo Otro.

Uyuni. A. Ramírez

EN EL VIAJE...EL MOVIMIENTO:

El movimiento es destino del viajero.  ¿Hacia dónde nos dirige la ruta?, sólo al movernos lo sabremos, sólo cuando nos movemos hacia el destino llegamos, y moviéndonos es que vamos viajando.

Entre el tiempo y el espacio ingresa el movimiento, situándose en el viaje con una constante de ritmos, intensidades, recorridos, gestos, ires y venires.  Los  mapas psíquicos y físicos se reconocen en movimiento.  Las pausas,  progresión y regresión, inmersión, ascensión, inicio.  Movimiento femenino de caída libre hacia la profundidad y el misterio.  Descenso de Innana,  errar de Isis, danza del alma.

La metáfora de la vida como ruta, y el humano como viajero me gusta, me inspira, me permite en cada viaje, lejano, cercano, interno o externo VER Y RECORRER la belleza  expresada en mil formas.   viajando de la mano de Eros y Hermes logro visibilizar mis pasos con un mayor sentido.  No es sólo ir hacia nuevas topografías, no son los medios de transporte utilizados lo relevante, es más bien una disposición del alma viajera a recorrer los días en el presente de la vida, en el instante del tiempo que no pasa, es decir, en el tiempo que es experiencia.  En cualquier lugar, es decir, en un espacio que se pueda configurar como hogar. Es así que un viaje con corazón hace del recorrido un gran destino.

ÁNGELA RAMÍREZ.



Valle de la luna. A. Ramírez