18 de junio de 2013

LA BAILARINA

 
Este cuento de Khalil Gibrán me hizo reflexionar sobre la vida danzada y la vida padecida de muchas mujeres que se sienten atravesadas en su cuerpo, tanto por la dicha como por la enfermedad.
 
Que sea un homenaje a todas aquellas que bailan la noche de la vida, que bailan los ciclos, unos caóticos y otros más armónicos.
Que al escuchar los sonidos-síntomas de nuestro cuerpo, las mujeres podamos ser capaces de identificar la nota, realizar los movimientos y cambios precisos, atender el llamado y bailar lo que corresponda, para que así el susurro del alma sea cada vez más nítido y resuene en cada célula del cuerpo encontrando la gracia y el deleite.
 
LA BAILARINA

Una vez llegó a la corte del príncipe de Birkasha una bailarina con sus músicos, fue admitida en la corte y danzó ante el príncipe al son del laúd, la flauta y la cítara.

Bailó la danza de las espadas y las lanzas, la danza de las estrellas y la del espacio, y finalmente la danza de las flores en el viento.

Luego se quedó de pie frente al príncipe y se inclinó ante él.  El príncipe le indicó que se acercara y le dijo:  Hermosa mujer, hija de la gracia y del deleite, ¿de dónde proviene tu arte? ¿Y cómo es que en tus ritmos y rimas dominas todos los elementos?.

Y ella respondió:  Majestad, sólo esto sé, el alma del filósofo vive en su cabeza, la del poeta en su corazón, la del cantor se aposenta en su garganta, pero el alma de la bailarina mora en todo su cuerpo.

Khalil Gibrán
El Vagabundo.