8 de agosto de 2014

LUNA DE AGOSTO: LUNA DE PLACER SENTIDO

En esta luna de agosto, les quiero compartir una receta para activar los sentidos, pues el poder lunar también es amigo, cuando por muchas razones, el exceso de control racional nos impide conectar  con el placer y disfrute en la intimidad.  Las antiguas sacerdotisas sabían de este poder y a través de la luna honraban a la diosa como representación del femenino en sus cuerpos y en la tierra.

Les deseo entonces una luna de placer pleno, equilibrando el fuego y calor de estos días en la piel.  Que este rayo cálido de la luna llena de agosto avive la sensualidad en nuestros cuerpos y lleguen los aullidos de placer.

Les recomiendo hombres y mujeres leer este texto, tanto en solitario, como en pareja, cuando los sentidos estén dormidos y las sensaciones esquivas:

"No sientes, no sientes, no sientes; hay veces que no sientes.  Nada de nada, pero nada.  Pareces alejada de tu cuerpo, como si te miraras desde lejos. Domina y manda en ti el fastidioso y metido pensamiento, hay un fracaso de tu fantasía.  No temas, no claudiques, usa prudencia y tacto, enséñale a tu amante alguna cancioncilla secreta de tu cuerpo y llévale la mano como a un niño que esté aprendiendo las volutas de la caligrafía.  Relájate, no pienses y no te exijas nada.  Pide según lo que sientas.  Hay períodos del ciclo mejores o peores; defínelos y aprovéchalos.  Hay posiciones que todo lo mejoran:  contactos que debes atreverte a insinuar, direcciones más útiles que otras, velocidades, fuerzas, palabras o silencios, quietud o movimiento.  Busca tus sensaciones, déjalas salir, recuerda que en el hombre verdadero no hay goce que equivalga al de verte gozar.

Está escrito en los libros que para que la boca se llene de saliva y todo se humedezca con un líquido fresco es necesario que confluyan todos los sentidos.  Mantén alertas al goce las pupilas, las papilas, las ventanillas de las naricillas, las yemas de los dedos que con su pulpa tocan los sitios de textura menos repetida; no pongas párpados a tus oídos y antes concéntrate en las melodías que se esconden en las concavidades más inesperadas.

Déjate guiar por el manso oleaje de las sensaciones, conoce los senderos de tu cuerpo, que todo se humedezca con su líquido fresco y no pienses, no pienses mucho, porque no hay nada que reseque tanto el vientre como el pensamiento.  Mujer, tu sabes de qué humedades te hablo; de las más deseadas, de esas que como claras de huevo se esconden en tu cuerpo y que son deleite de tu vientre y el deleite de tu compañero.  No temas derretirte, deshidratarte, disolverte.  Déjate ir, no pienses, quiero oír un gemido de cuerpo entero, un alarido de poros abiertos.  Abre, abre hasta estar partida, sumérgete en el mar de las sensaciones, piérdete, desbócate, desátate, permítete ser, por momentos, toda una perdida."  
(Hector Abad Faciolince. 1996)

Feliz luna llena, plácida y plena les desea


Ángela Ramírez