11 de marzo de 2015

MANIFIESTO DE CORAZÓN


De hombres, de mujeres, de los muros de contención y armas de guerra que son  los Ismos y las rotulaciones. De el deseo profundo, genuino y necesario de unidad, diversidad, variedad, particularidad, respeto. Y sobre todo, una reflexión del devenir humano como mujer en continua transformación.  Les comparto este manifiesto certero y honesto de una colega que se está permitiendo ir más allá de los abismos que imponen ciertos lenguajes y experimentar en carne propia la polaridad en diferenciación y unidad.  
Gracias Liliana por ser una mujer que nombra experiencias.


"SI NO SOY FEMINISTA SOY MACHISTA? 
SI CUESTIONO EL PATRIARCADO ENTONCES LE APUESTO AL MATRIARCADO?

En estos días he estado pensasintiendo algo que da vueltas y ronda en todo mi ser, en mi cuerpo femenino y en mi intelecto masculino!!!

Por qué no quiero ser ni machista ni feminista? Por qué los ISMOS me generan tanta resistencia? Por qué el capitalismo, el comunismo, el neoliberalismo, el machismo, el feminismo y todos los que quepan en esta lista me generan picazón en el cuerpo.

Por qué cada vez que alguien me califica y rotula (por lo que pienso, digo y actúo), en uno u otro ismo me siento violentada!!!, como si algo de mi estuviera siendo excluido!!
Por qué no quiero que mi familia, mis estudiantes, mis amigos y amigas me califiquen de feminista en ninguna de sus vertientes o de hembrista o demás, calificativos que no abarcan la grandeza de mis preguntas y de mi ser en construcción?.

Por qué me siento violentada cuando escucho decir que si no soy feminista entonces soy machista? O que estoy alienada por el sistema patriarcal? (que no lo dudo, porque son varios siglos donde mi familia y las comunidades donde me he relacionado han dado valor al sistema patriarcal, lo que me hace hija de ese sistema) pero por qué me hace ruido el que se me obligue a estar de un lado o de otro?
Por qué esta polarización me divide por dentro? A caso debo someterme a uno u a otro lado para poder pertenecer, ser aceptada? Y si no sucumbo a ningún lado? De dónde seré excluida? Quiénes no me volverán a mirar con respeto? Quiénes me dirán de frente o para sus adentros traidora? Qué tanto me pesa esas exclusiones? Qué tanto me influyen esos juicios?

Todas son preguntas de mi tesis de maestría!!! Jajajaja no solo la formal académica, también de mi maestría interior.

Y decido compartir esta reflexión en el FACEBOOK!!! Porque considero que justo los grandes avances en la conciencia de la humanidad, devienen de preguntas intimas y del valor de quienes nos atrevemos a salir de la sensiblería y la santurronería que quiere esconder las preguntas filosóficas que nos atraviesan a todos como seres humanos, o que las dejan solo como derecho de las élites “pensantes y filosóficas”, dejando al ciudadano de a pie, sin posibilidad de construir conocimiento sobre sí mismo y su propia existencia. Así que me tomo el derecho de filosofar y describir mi propia experiencia como mujer en un sistema patriarcal como el que nos cobija a todos y todas. Recordando un poco a Michel Foucault y mi profunda admiración por él, por su capacidad de hacer filosofía a partir de sus propias preguntas por la vida, por la subjetividad, por el poder, por la ética y la sexualidad, todos temas de su propia existencia.

Si, en mí lo femenino y lo masculino van danzando cada vez con mayor armonía en todas sus potencialidades y cualidades, una tarea-experiencia que recién inicio y que me voy dando cuenta es la tarea del Alma, más allá de las múltiples formas en las que se pueda expresar en mi vida en particular.

Me he dado cuenta que en el movimiento de reivindicación de mi lugar y mi valor como mujer, en esta sociedad de valores patriarcales, enseñados e impuestos no solo por mi padre y los hombres de mi familia, sobre todo por mi madre y las mujeres patriarcales de mi familia, el movimiento de mi alma se dirigió a valorar eso que todo el mundo valoraba... SER HOMBRE. Y entonces mi alma se fijó en esos valores que llevan a que en esta sociedad un hombre tenga más valor que una mujer; sentí rabia, mucha rabia, tanta, tanta que decidí demostrarme a mí misma y a las mujeres y a los hombres que YO también podía encarnar estos valores en mi cuerpo de MUJER!! Y cuando veo hacia mi pasado para aprender veo que lo logré!!! jajaja puedo decir sin temor a ruborizarme que viví en este cuerpo de MUJER todos los "valores" que dan preferencia a lo masculino... desde los más loables hasta los menos confesables. Pretendí la igualdad, me sume a los movimientos feministas que mucho me enseñaron y a quienes honro y respeto profundamente, por lo logrado en el terreno de la reivindicación y vindicación de los derechos de las mujeres.
Pero "ALGO" se me iba quedando enredado en el berenjenal de la competencia por demostrar que yo también podía, por demostrar mi capacidad como MUJER para ser IGUAL a un hombre en lo social.

Ese "ALGO", que no era fácil reconocer pero que me iba dejando un gran vacío y una sensación de traición a mí misma, ha ido apareciendo con mayor nitidez en estos días. Me he dado cuenta que me VACIÉ de los valores femeninos para darle lugar a los masculinos en mí, para alcanzar el reconocimiento dentro del sistema patriarcal, me descubrí traicionándome en mi esencia, aunque mi cuerpo seguía siendo el mismo, en mi interior mi experiencia estaba signada únicamente por los valores masculinos, sobre todo esos que tergiversadamente nos propone el sistema: competencia, exclusión, apropiación, eliminación del enemigo o diferente, lucha, intelectualidad, racionalización, conocimiento CIENTÍFICO, guerrerismo- violencia, de múltiples maneras expresada, no solo con las armas se expresa este valor patriarcal, pues me di cuenta que hay palabras que asesinan, que dividen, que se apropian, que nos llevan a experimentar la lucha con el otro-otra cada día. Y digo valores masculinos tergiversados porque lo masculino en armonía está, como lo femenino armonizado, también al servicio de la vida.

Me VACIÉ de los valores femeninos y eso tuvo consecuencias en todos los niveles de relación que construyo, pero sobre todo en mi vida espiritual y en mi vida de pareja.... Algunos hombres que pasaron por mi vida experimentaron la fuerza masculina de mi intelecto y de mi lucha por no dejarme someter, pues era lo que había aprendido, sin darme cuenta que estaba devaluando los valores femeninos a la tergiversación del sometimiento de las mujeres; y que estaba enalteciendo los valores masculinos incluso los tergiversados!!, y que de esta manera estaba atrapada en un sistema de valores que tiene como objetivo negar, satanizar, excluir, minimizar, devaluar etc. los valores femeninos (los que en medio de mi ceguera aun no tengo muy claros, pero la intuición me ayuda a sospechar donde están y cómo puedo recuperarlos para vivirlos).
Ahora lo voy entendiendo y no me culpo ni siento vergüenza por este movimiento, solo lo veo y asiento a este proceso de mi experiencia vital. Ahora mi labor está en recuperar, reivindicar o vindicar los valores que me hacen mejor SER HUMANA, tanto los masculinos como los femeninos. Ahora puedo reconocer y reconciliarme con este bello cuerpo de mujer que se va haciendo viejo y que encarna la experiencia de la vida y la sabiduría de la integración y que aprende a usar su intelecto al servicio de la vida. Ahora puedo ver como no veía antes; ahora puedo reconocer que desde el lugar matriarcal también se hace daño, se domina, se aliena. Ahora puedo decir sin temor a ser excluida y sabiendo que desde la “mala” conciencia que sabe tomar sana distancia de los valores que nos impone la familia y la sociedad, asumiendo el costo y la responsabilidad por ello, puedo liberarme de todos los mandatos que me llevan a dividirme de lo femenino y lo masculino en armonía!!!

Ahora, en este mi manifiesto, elijo ir adelante del patriarcado y el matriarcado, del machismo y el feminismo y de todas las formas de exclusión de la diferencia y la alteridad que tanto daño me han hecho y le han hecho a los seres humanos, independientemente si son hombres o mujeres, independientemente de su opción sexual y su forma particular de vivir la experiencia de la ALTERIDAD, el Ser OTRO-Ser OTRA.

Por eso el pasado 8 de marzo, día internacional de los derechos de las mujeres, desde mi lugar Sagrado como Mujer, reconociendo todo mi potencial, sabiendo que desde allí no hay razón para tenerle miedo a lo masculino, ni jugar los juegos del sometimiento y la dominación, me permití regalarle flores a los dos hombres que viven conmigo (y que de muchas maneras me sufren y me disfrutan, como esposa y madre).

Decidí desde mi lugar de poder interior darle lugar a lo femenino en mi y honrar lo masculino en ellos".

En Amor, servicio y aprendizaje, 

Li