3 de octubre de 2015

MUJERES EN CONTACTO CREATIVO

Son Mujeres. Entrañables algunas, cruzadas en el camino otras, hermanas del alma y nacidas en este efervescente lugar montañoso.  Mujeres admiradas por tener vidas palpitantes, por desarrollar procesos creativos enfocados desde diferentes disciplinas y pasiones.


Me encuentro con ellas y les pregunto sobre su labor creativa, sobre el alma de sus sueños y la concreción de los mismos.  Me nutren con sus historias, me permiten captar sus sonrisas en una fotografía y me dejan un aroma de flores reales en esta ciudad de eterna primavera y eterno contraste.  En esta oportunidad me encuentro con Natalia Ramírez.

Natalia es productora y directora de arte.  Ella, a partir de una experiencia de duelo personal, retoma un símbolo tan contundente como La Moira griega y una experiencia tan humana como la muerte para invitarnos a través de su proyecto creativo a  realizar cierres conscientes, a decir lo que no dijimos y recordar que la vida y la muerte son una.  Natalia con su elocuencia característica me compartió sobre este proyecto que le hace mucho bien a esta ciudad tan necesitada de sanear y simbolizar la relación con sus muertos.

¿Qué significa para ti la creatividad y cómo está presente en tu vida?

-"El tema de la creatividad ha estado conmigo siempre, cuando cierro los ojos es una de las palabras más recurrentes que llega a mi cabeza.  Todo el tiempo vivo alrededor de ideas que me pregunto cómo expresar y busco cómo hacerlo más allá de las palabras, con creatividad.  Estudié una carrera que me permite explorar toda la creatividad de la que soy capaz, y es la dirección de arte, la producción de eventos y todo lo que tiene que ver con la estética.  Yo siempre he sentido que el hombre está muy inclinado hacia lo estético, que hace que las personas vibremos más alto y yo siempre lo he procurado.  A mí me sana mucho la estética".



¿Cómo podrías describir tu estilo creativo?

-"Todo el tiempo estoy pensando cómo crear.  Mis procesos creativos son en cualquier momento y en cualquier parte, lo voy sintiendo.  A veces mis procesos creativos son en blanco y negro y en otro momento de la vida son coloridos, me doy cuenta y lo relaciono con la expresión del alma". 

Hay un proyecto en el que vienes trabajando hace años sobre la muerte y los duelos.  ¿De qué se trata?.

-"Hoy vengo a decirte lo que nunca te dije, es un proyecto que nace desde un duelo y empieza a crecer al encontrarme con la necesidad de resignificar la muerte.  Es realmente una terapia social.

Este es el proyecto más antiguo que tengo, creo que viene conmigo.  Es la prueba de que es una necesidad de expresión y sanación propia, además de ayudarle a sanar a los demás.   Se trata del duelo.  Lo estoy trabajando más o menos desde el 2006 a raíz del duelo que tuve que enfrentar con la muerte de mi papá.
Cuando empiezo a darme cuenta y a sufrir un duelo mal elaborado, a sentirme sin pautas y sin saber qué hacer, allí empieza una búsqueda individual de sanación, y cuando empiezo a ver mi proceso entonces se despierta el proceso creativo, que consiste en  involucrar a más personas, pues pienso y veo que hay mucha más gente que puede estar viviendo algo así".

Me llama mucho la atención esa necesidad de compartir lo que vas descubriendo en tu proceso personal, ¿cómo se transforma esto en un proyecto para la ciudad?

-"Todo empieza porque cuando mi padre se muere, yo llevaba mucho tiempo sin hablar con él, entonces obviamente me quedaron muchas cosas por decir.  Y ese es el nombre del proyecto: "Hoy vengo a decirte lo que nunca te dije", y nace de esa necesidad de expresarle muchas cosas a mi padre.

Yo empecé a reconocer casos semejantes de muchas personas, casos espejos de mi realidad y ahí es donde me surge la idea del proyecto al ver que somos muchos los que sufrimos el tema del duelo.

No estamos educados para pensar que nos podemos comunicar de otra manera con las personas que ya se murieron.  Generalmente lo que nos enseñan es que el vínculo se rompió, y eso genera una herida y un sentimiento de frustración".



"El proyecto consta entonces de varias etapas:

La primera es una etapa de comunicación, contándole a la gente la posibilidad que tiene de escribirle al ser querido que partió y la recolección de cartas en puntos específicos, buzones de la ciudad .  Allí se da una catarsis personal, además la promesa de que esa carta llegará a su destinatario. 

Es abrir un canal simbólico para comunicar con la vida después de la muerte, establecer esa comunicación.

Luego viene un día especial de cierre en donde La Moira que representa la muerte, será  la mensajera que viene a recoger todos los mensajes y cartas de la gente que escribió lo que se les quedó por decir a sus muertos.  Este personaje que escogí es la encargada del destino desde la mitología griega, pero le hice una adaptación, pues originalmente son tres moiras, yo escojo una sola que represente a la muerte, pero personificándola de una forma agradable, que no inspire miedo, sino amor y que propicie el cierre simbólico.

También habrá  charlas académicas con expertos acerca de la muerte y el duelo. Y un momento artístico con un concierto musical porque la música es para mí un instrumento de sanación.

La presencia de este símbolo es muy importante, pues bajo mi sistema de creencias la muerte es la misma vida, todo el tiempo estamos y somos ella, no llega, ni viene, somos.  Y lo importante no es pensar a quién le va a llegar el mensaje, sino qué está saliendo de mí, para propiciar los cierres".

¿Qué elementos crees que son importantes para alimentar ese "músculo creativo" y permitir la emergencia de experiencias como esta?

-"Cine y mucha lectura".



Gracias Natalia por recordarnos con esta propuesta creativa que somos vida y muerte y que al usar el puente de la comunicación encontramos la posibilidad de sanación.

ÁNGELA P. RAMÍREZ C.