14 de abril de 2016

MUJERES EN CONTACTO CREATIVO

Son Mujeres.  Entrañables algunas, cruzadas en el camino otras, hermanas del alma y nacidas en este efervescente lugar montañoso.  Mujeres admiradas por tener vidas palpitantes Y por desarrollar procesos creativos enfocados desde diferentes disciplinas y pasiones.

Me encuentro con ellas y les pregunto sobre su labor creativa, sobre el alma de sus sueños y la concreción de los mismos.  Me nutren con sus historias, me permiten captar sus sonrisas en una fotografía y me dejan un aroma de flores reales en esta ciudad de eterna primavera y eterno contraste.

MÓNICA RENDÓN


Los rayos cálidos de una puesta de sol acompañaron esta conversación en una de esas tardes en las que lo mejor que se puede hacer es compartir con amigas del corazón y escuchar cómo la presencia directa y palpable del arte, enriquece y embellece  los momentos de la  vida.  Esta vez me encontré con Mónica Rendón, psicoterapeuta , quien me estuvo contando sobre su vida creativa en el ejercicio de la terapia y en el arte de la pintura.

¿Qué significa para ti la creatividad y cómo está presente en tu vida? 

-"La creatividad para mí es la forma de liberar el mundo interior, es la forma de entrar en un espacio íntimo que no puedo manifestar con palabras y que usualmente soy capaz de expresarlo pintando.  Tiene que ver mucho con el mundo femenino que se nutre de las mujeres con las que tengo contacto,  amigas, pacientes y la literatura femenina, me nutro de las mujeres de los cuentos y de las novelas".

¿Cómo llegaste a la pintura y cómo la desarrollas ahora?

-"Con la pintura sigo en proceso de aprendizaje porque yo pinto desde pequeña, mi mamá fue quien me inculcó al verle su pasión;  ella me llevó a clases de pinturas en una academia  y realizamos un mural con otros niños en la avenida oriental.  Luego dejé mucho tiempo de pintar y lo retomé hace unos 4 años.  Yo pinto sin mucha técnica,  como lo siento, pero  ahora estoy en el proceso de aprender otras cosas. Trabajo escenas que veo, les tomo la foto y las voy pintando porque me gusta el contraste entre el recuerdo, la fotografía y la pintura; porque puedo ver la diferencia de cómo lo viví, mi recuerdo; cómo estaba configurado en ese momento, qué queda en la foto y cómo lo voy a expresar".



Podríamos decir que se trata también de un trabajo muy desde lo psicológico, dado esos contrastes con las imágenes internas y externas, ¿cómo entra la pintura entonces en tu quehacer como psicoterapeuta?

-"El caballete es mi diván y  el momento en que le digo a un paciente que pase allí es un momento especial en donde nos agotamos en el discurso para expresar una emoción, o la percepción a cerca de sí mismo; entonces pasamos al caballete, entra como un puente, generalmente estamos caballete contra caballete, no nos vemos porque nos cubre el caballete y seguimos conversando mientras pintamos.  Me sirve como un puente primero para que el paciente pierda un poco esa sensación de estar siendo observado por el terapeuta y para que se exprese como lo está sintiendo".

¿Cómo reciben los pacientes esta invitación?

-"Siempre hay un poco de recelo, "es que no sé pintar", o "hace muchos años que no pinto", etc.  Sin embargo, el primer acercamiento es "píntate", no como una representación, yo le llamo una presentación de sí mismo, y después entramos a hablar de ello.  Eso rompe un poco las barreras.  Cuando el paciente observa lo que pintó empieza a engrandecer o amplificar la imagen que tiene de sí mismo".

La Maga

Observo toda una metáfora con el lienzo, ¿Qué es el lienzo para ti?

-"Cuerpo, el lienzo es cuerpo".

¿Cómo podrías describir tu estilo creativo?

-"Tengo algunas mañas.  Generalmente me siento frente al lienzo y espero que entremos en comunión, lo toco, lo observo y espero que me muestre por dónde arrancar y de pronto el lienzo muestra algo, se revela y por ahí empiezo a dar mis pinceladas.  Tengo mil ideas e imágenes que quisiera pintar, pero si al lienzo no le parece, no me sale, tenemos que entrar en comunión.  A veces me tardo mucho".

¿Qué ocurre cuando tienes un bloqueo y ese lienzo no se deja plasmar, qué pasa en esos momentos?

-"Insisto, y entonces si el lienzo no quiere entrar en comunión conmigo ese día, yo me lanzo a pintar y generalmente sobre eso que pinto ese día después pinto otra cosa porque procuro hacerlo como disciplina y porque me apasiona, me pasa mucho y puedo pasarme muchos días pintando mamarrachos en el mismo lienzo hasta que "el duende" me posee, me gusta más el duende que la musa porque me dejo llevar con los colores y el pincel.

En esos días que estoy confusa me pongo disciplinada y pinto y pinto hasta que emerge lo que quiero porque no es un trabajo solo mío, es el color y el lienzo, ese cuerpo que empieza a mostrarse, entonces no puedo decir que pinto sola".



¿Cómo te has enfrentado con las exposiciones y la mirada del otro sobre tus obras?

Desde el principio pinto porque es una necesidad, sino lo hago me agobio, es algo sólo para mí, pero como hay que poner los cuadros en algún lugar..., se dan regalos, se arruman en la casa, en casas de los amigos.  La obra se descubrió y he notado que a la gente le gusta lo que pinto.  Sólo he tenido una obra en una exposición colectiva.  Creo que no estoy muy preparada para exponer, tal vez lo haga, pero entro en una contrariedad cuando pienso en eso.  Me llama la atención que mis cuadros generan preguntas, inquietudes, yo no hablo de mis cuadros".

¿Cuáles son los elementos imprescindibles para alimentar  lo que he venido llamando el "músculo creativo"?

-"Mucha lectura, los libros son imprescindibles y hay momentos que son cotidianos, pero donde la luz es especial o la forma.  Los sueños nutren el músculo creativo, son material maravilloso y tengo varios cuadros que son escenas de sueño.  La naturaleza. 
El arte en general, yo digo que para pintar hay que conocer muchas pinturas y uno descubre que tiene muchas influencias que no conocía".



¿Tienes algún proyecto creativo en marcha y que nos puedas hablar de él?

-"Estoy pintando mujeres en el arte, me nutro de lo  que leo, de los viajes, de lo que vivo.  Estoy pintando unas mujeres en la ópera de Turandot de Puccini.  Me parece una experiencia maravillosa el poder que tienen en el escenario con su voz, sus gestos, sus trajes.  Y estoy pintando unas escenas de cien años de soledad".

La literatura, el cuerpo vívido de las mujeres, están en sus cuadros, así como en la misma piel de sus experiencias, gracias a Mónica por tanto color.










Ángela P. Ramírez C.