EN MOVIMIENTO


Para mí la psicología no puede ser otra cosa que una expresión viva, en movimiento, en donde el arte es un elemento primordial para la manifestación de los procesos del alma.


Contacto es  relación, nexo,  conexión, vínculo. 

Vital es significativo , valioso,  importante.  Es vida, movimiento, creatividad.

Contacto vital habla del estrecho nexo entre la vida psíquica y el movimiento expresivo que nos permite crear y recrear los diferentes estados del alma.

 MOVIMIENTOS VITALES

Two Dancers at rest. Degas

Los movimientos vitales son todos aquellos movimientos naturales y aprendidos que nuestro cuerpo requiere para una óptima circulación de la energía vital. 

Todo aquello que tiene vida se mueve y si ese movimiento está acompañado de intención consciente, pues nutrirá y armonizará lo viviente.  El cuerpo humano está diseñado para el movimiento, y éste es tan importante como el respirar.

Muchas prácticas corporales como la yoga, el Chi kung, los ejercicios bioenergéticos y algunos tipos de danza, coinciden con la necesidad de soltar, relajar, flexibilizar, alongar, aflojar, zonas específicas del cuerpo que están ligadas a nuestras mitologías personales o a nuestras historias de vida. Además de los órganos físicos que son estimulados por ciertas posturas y movimientos, las emociones y contenidos inconscientes inscritos en nuestro cuerpo, son depurados permitiendo así más conciencia y vitalidad.

El cuello, los hombros y espalda, la quijada y la pelvis son territorios corporales muy afectados por las tensiones y cargas que mediante una labor de descongestión, mirada amorosa y por supuesto movimiento consciente, pueden transformarse en terrenos abiertos a experiencias más placenteras y completas. Por ejemplo, en mi trabajo con mujeres, he podido observar cómo el desbloqueo pélvico ayuda a incrementar los sentimientos y sensaciones de liberación; rompe “cinturones de castidad”, pone en jaque las exigencias sociales del “parecer”, aparentar (estereotipo femenino) y sobre todo permite que el flujo energético recorra armónicamente en expresión y aceptación de la sexualidad.

Es una tarea interesante emprender la búsqueda de esos movimientos vitales particulares. Observarse, preguntarse por las necesidades del cuerpo, y rastrear las emociones son guías para hallar el movimiento preciso, en el momento justo que puede ser desde un gran bostezo hasta una ardua y vivificante clase de danza.

Vuelve, vuelve al movimiento… que tus ojos se apoyen en tu cuello al mirar al cielo. Que tus hombros no carguen pesares y tus pies se planten con fuerza abriendo confiada tu pelvis para recibir y dar vida.

Ángela P. Ramírez C.



EL ARTE DE CURAR A TRAVÉS DEL MOVIMIENTO


Limestone drawning from Deir el- Medina, Egipto



El arte y la ciencia, como los dos elementos que confluyen en la danza movimiento terapia,  exigen una cuidadosa interdisciplinariedad para poner al servicio de la vida los saberes construidos por estas dos grandes fuerzas. 

La danza como el arte del movimiento y la psicología como la ciencia del alma integran los elementos necesarios para hacer de la terapia un espacio no sólo orientado al “alivio” de síntomas, si no a volver la mirada a nuestras profundidades, conectar nuestro destino y compartirlo con el mundo, estableciéndose así un continuo proceso creativo.

En el universo de la danza está comprometido el cuerpo, y en el cuerpo la vida, y en ésta, por supuesto la posibilidad de la salud o enfermedad. La fluctuación entre creación y transformación. Por ello, las terapias expresivas y las terapias corporales son respuesta y alternativa a los naturales procesos de la vida, como también a las enfermedades de la civilización (depresión, trastornos de la alimentación, ansiedad, trastornos psicosomáticos, entre otras), padecimientos que nos alejan del flujo y gozo vital.

En los Inicios

Isadora Duncán

Una mujer como Isadora Duncán quien en su vida no conocería los limites y expandiría la danza de la época a instancias escandalosas, es pionera inspiradora de las danza terapias.  Ella tenía la certeza de que sin libertad el cuerpo y la razón permanecen ceñidos a cánones que paralizan la conciencia o estancan el crecimiento interior.  Esta línea de trabajo con la danza libera e incorpora más expresividad a los movimientos, dándole un mayor valor a las emociones y a la naturalidad.

Desde esta perspectiva son muchos los terapeutas, psicólogos, sanadores que han continuado ahondando, explorando e investigando la danza como un arte curativo. Reconociendo que es en la acción sentida donde se instaura la posibilidad de sanación o amplitud de la conciencia. Conceptos, vivencias y ejercicios en torno a la energía, creatividad, postura, emociones, gestos, imágenes etc., nutren este sistema de curación física y anímica en cuya esencia está el movimiento. El movimiento despierta, equilibra, infunde energía, es el vehículo ideal de la expresión emocional.

La Danza Movimiento Terapia retoma lo ancestral observando en la danza el corazón de las culturas, recoge de la Psicología moderna los elementos de intervención individual y grupal para responder a las necesidades y procesos sociales en constante transformación; y es porvenir en el crecimiento de una nueva humanidad cuyo ser espiritual está despertando.

Danza grupal.  El grupo, el recipiente, el alma y sus misterios

El grupo como recipiente de la intención puesta al establecer el círculo para danzar, manifiesta sin mentir el alma y sus misterios.

Todos los seres reunidos hablan de sí a través de su palabra, pero sobre todo a través de sus cuerpos y movimientos, pues a veces lo que más dice es lo que no se nombra.

En el grupo me encuentro con una propuesta en construcción, en un continuo recrear de expectativas, miedos, deseos y claridades.

El cuerpo y la danza del grupo se encuentran en constante depuración y enriquecimiento. Es un espejo que refleja, contiene y expande las imágenes de quienes lo conforman.  El cuerpo del grupo invita a seguir abriendo el corazón para que todo lo allí dicho, movido y sentido esté perfectamente protegido y regulado por el propósito claro de la verdad y la vida. Allí, en el espacio circular del conjunto de seres danzantes, llega el encuentro con el otro y el ritmo que propone, el compartir y la inevitable confluencia de espacio y tiempo en el movimiento.

Entre ires y venires nos vemos y somos vistos, pero sobretodo, nos sentimos. Se establece entonces en el centro y alrededor del círculo una pauta creativa.

Ser dignos del acontecimiento grupal es saberse pertenecientes a y trascender las barreras de individualismo y exclusión. Sin embargo, los cuerpos únicos son los que danzan en su propio espacio de vida y movimiento, por eso diferenciaría en la experiencia de la danza un tinte de soledad y otro de congregación, semejante al silencio de las esferas en movimiento en el cosmos: solas y juntas.

Ángela P. Ramírez C.




MOVIMIENTOS CIRCULARES/ESPIRALES


Derviche




“En el quieto punto del mundo que gira.

No era carne, ni estaba sin ella;
Ni procedía de, ni iba hacia...
En el quieto punto, allí está la danza, pero ni detenida, ni en movimiento.”

T. S. ELLIOT

La constante en la naturaleza

Hay algo especial en los movimientos circulares, todas las danzas los desarrollan, hasta el ballet más riguroso posee unos esplendidos giros, la pequeña bailarina dando vueltas sin cesar en la caja de música es recuerdo de muchos… el silencio de los giros del derviche...semejante al de los cuerpos celestes en el cielo.

Muchos bailes primitivos evolucionan siguiendo una línea espiral dándoles un sentido de creación y desarrollo progresivo. Definitivamente algo básico y primigenio nos trae el círculo en movimiento; ¿el recuerdo de la totalidad? ¿La huella de la vida?

Lo vemos en el movimiento espiralado del ADN (el código genético del hombre está estructurado en una forma de doble elipse), en la circulación de la sangre, el humo cuando se eleva, las formas contorneadas del cuerpo humano, etc., Movimientos de la naturaleza, fractales que se repiten constantemente desde el microcosmos hasta el macrocosmos: los gusanos de seda construyen su capullo en forma de espiral, y las abejas transmiten información a su reina con una danza en espiral; desde el más pequeño molusco hasta la vía láctea, el movimiento de la vida se puede observar en espiral, en círculo, elipse y ondulación perpetua.

La espiral es uno de los temas centrales del arte simbólico universal, estando presente en formas rudimentarias de cerámica y en construcciones arquitectónicas complejas como las escaleras de caracol de Da Vinci. Es una figura, un símbolo, un movimiento que será siempre evocación de cambio y a la vez de estabilidad, una invitación a conectarnos con el centro y penetrar en él.

A través de la observación y ejecución de movimientos como giros, rotaciones y ondulaciones, podemos acceder de forma más consciente a esta bella constante natural.


El flujo y el centro

Lo valioso del giro es la conjugación de la quietud y el movimiento. La integración de los opuestos (masculino y femenino) en un bello gesto repetido, como si nos recordara que esa unión constantemente está creando. Principio y fin en continuidad. La espiral como símbolo del centro potencial.

La marcha lineal está más del lado de la guerra, de la destrucción, de las defensas y de la búsqueda neurótica de un solo objetivo perdiendo de vista el proceso, la rigidez. Las vueltas en cambio, siempre las veremos en los niños, la flexibilidad. Podríamos decir que el destino es un constante movimiento en espiral, que una vida humana se mueve a menudo en tiempos circulares abriendo y cerrando ciclos. Es por eso que desde la perspectiva de la danza movimiento terapia los movimiento circulares son símbolo, gesto con sentido, dinámica eficaz para restablecer la conciencia de los ritmos de la vida. Son movimientos naturales que activan el flujo energético generando un estado de conciencia ampliada, una bella forma de meditación en acción pues nos conecta con el centro; símbolo por excelencia de la totalidad, de dios.


Girar

Al activar el flujo energético y ampliar la conciencia de centro, los giros son muy provechosos para salir de la inercia de las rutinas del día a día, éste movimiento consciente nos recuerda que todo cambia, pero que siempre permanece en nosotros un punto dentro del ciclón, apacible, receptivo y fuerte para enfrentar los desafíos de la vida.

“El universo está en todas las direcciones, girar te garantiza estimularte, encenderte, es fácil de hacer y cuando se hace correctamente como los niños lo hacen, girar es seguro, es mejor girar en espacios exteriores, encuentra un lugar hermoso donde el suelo es lo suficientemente suave para caer en él. Párate quieto. Comienza a girar, siente el latido de tu corazón, gira alrededor y alrededor. Gira en contra de las manecillas del reloj, incluso si eres zurdo, usa el izquierdo como el que empuja y el derecho es el balance.

Los derviches giratorios sufís sostienen sus brazos como alas con la mano derecha hacia arriba para recibir energía y gracia y la palma de la izquierda abajo, a la tierra como una forma de entregar los regalos divinos a la humanidad. Usa tu corazón para generar una corriente mística como hacen los sufíes cuando giran para su maestro.

Si caes levántate de nuevo y sigue girando, si no puedes girar más para, el mundo seguirá girando a tu alrededor. Alrededor y alrededor.”
(The Book of Highs. 250 methods for altering your consciousness without drugs. Edward Rosenfeld.)

Aprender a girar conscientemente nos permite atravesar el vértigo a lo desconocido y activa nuestra capacidad para adaptarnos a los constantes cambios sin descuidar lo esencial, además que reconecta con la alegría y confianza básica de saberse participe y perteneciente a un todo.

Al girar el cuerpo físico expresa sus cualidades de equilibrio, fuerza, arraigo y fluidez; el cuerpo emocional-mental se equilibra, se expande, y se conecta con el presente, penetra en el aspecto femenino del mundo; y el cuerpo espiritual activa el permanente recuerdo de dios.

Ángela P. Ramírez C.




ACERCA DEL MOVIMIENTO AUTÉNTICO

Movimiento, Imaginación, Instinto

“La profundidad del movimiento apunta tal vez a la capacidad de inmersión en el mundo imaginal, cuando nos permitimos mover al ritmo del latido incesante del corazón del inconsciente.”
Ángela 



Según Mary Whitehouse, pionera en danza movimiento terapia, el movimiento corporal es imaginación activa en términos sensoriales, tiene que ver con el fluir de material inconsciente a través del movimiento, el cuerpo o forma física. Desde esta postura nace Movimiento Auténtico, propuesta que se nutre de la psicología analítica Junguiana y a la vez nutre enormemente las múltiples técnicas de terapias expresivas.

El movimiento auténtico, a mi modo de ver, se ocupa entonces de los movimientos internos (las imágenes, los instintos, el inconsciente) y de los movimientos externos físicos y corporales, pero poniendo su acento en el movimiento psíquico. En esta conjugación además de una vía terapéutica, nos encontramos con una valiosa posibilidad creativa y expansiva, pues al explorar el movimiento, el horizonte que se abre es la vida misma, con sus eternos devenires, con su danza individual y colectiva.

En los orígenes de esta propuesta se encuentran las experiencias de una mujer, Mary Whitehouse, a mediados de los años 50, con la danza y el análisis; con preguntas, exploraciones íntimas y con un gran y cuidadoso sentido de experimentación. Y a partir de allí, un modelo claro y aplicable sostenido en los principios de la psicología analítica: el principio de polaridad, el camino de individuación y por supuesto la función trascendente.

En movimiento auténtico quien baila entonces es el alma que se mueve y es movida, o que se mueve sin moverse, siendo percibida y vivenciada por el testigo de la conciencia.  

Ángela P. Ramírez C.